La Roja juega en Guinea en favor de Obiang

La selección española de fútbol, la campeona del mundo, ha firmado un partido contra Guinea Ecuatorial a mayor gloria del régimen de Teodoro Obiang. La Federación Española se supone que ha aceptado tal viaje llevando en las alforjas el consentimiento del Gobierno español. No sería comprensible que Ángel María Villar, presidente federativo, se comprometiera a disputar un partido en país tan alejado de la democracia y los derechos  humanos sin que el Ministerio de Asuntos Exteriores hubiera dado su consentimiento. De no haber sido así habría que poner a pan pedir a quienes por hacer caja aceptan excursiones tan polémicas como esta.

Una Federación y en este caso la más importante, no puede tomar decisiones de este tipo con trascendencia política sin consultar. Es posible que un partido de esta clase sirva para favorecer los intereses españoles en la ex colonia. Es posible que los jugadores de fútbol escenifiquen un acto de compromiso político del que, naturalmente no son conscientes.

La Federación aprovecha todas las fechas del calendario internacional para lucir al equipo campeón del mundo aunque en ocasiones la fecha sea inadecuada y el viaje demasiado largo. El encuentro, contra una de las selecciones más débiles del mundo, no puede ofrecer desde el punto de vista futbolístico ninguna ventaja. No sirve de preparación porque las fechas mundialistas están lejos y el adversario sólo puede servir para un entrenamiento. Eso sí con el peligro de una lesión.

Este es un caso más en que el deporte es utilizado por un dictador para mayor gloria personal. España ha aceptado este papel de comparsa sin que se haya dado una versión oficial que justifique el encuentro.

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