Atlético y Barcelona, a octavos

El Atlético no es la sorpresa de la temporada. En la pasada ya se asomó a los primeros lugares y se clasificó para la Liga de Campeones. Jugó la Supercopa de España como campeón copero y frente al Barça no ganó, pero no perdió ninguno de los dos partidos. El trofeo fue barcelonista por el gol marcado en el Vicente Calderón. El Atlético rompió la racha negativa frente al Real Madrid y no sólo lo derrotó en la final copera sino que de nuevo en el Bernabéu, y esta vez en Liga, se volvió a imponer. En el campeonato nacional está a un punto del Barça y en el campeonato europeo ha jugado cuatro partidos y ha vencido en los cuatro. Se ha clasificado para octavos de final y es, matemáticamente, líder del grupo. Podríamos hablar de proeza si no tuviéramos tan recientes los antecedentes relatados.

El Atlético tiene la virtud de ganar alegrando a su parroquia. Juega bien y divierte. El conjunto es aguerrido y practica un futbol en el que combina la buena triangulación con la carrera directa hacia el marco contrario. El Atlético es conjunto estajanovista en el que la mejor muestra de sus componentes es la solidaridad. Ni siquiera Diego Costa, el hombre de moda, está por encima de sus compañeros. Al Austria de Viena le ganó 0-3 en su campo y en el Calderón le endosó cuatro dianas más.

El Barça también venció y se clasificó para octavos. Su victoria ante el Milán, el más flojo del último siglo, satisfizo a medias. Le costó marcar. Hizo los dos primeros tantos en jugadas a balón parado. El primero, por el penaltito que le hicieron a Neymar y el segundo fue remate de cabeza de Busquets, a falta sacada por Xavi. El gol marca de la casa lo consiguió Messi cuando había apuros porque tras el autogol de Piqué, el Milán se animó y la salida de Balotelli creó grandes problemas a la zaga azulgrana.

Lo mejor de la noche fue la jugada de Neymar en la que burló a tres defensores. El remate, que mereció ser gol, no llevó el balón a la red porque lo hizo de manera incómoda. Habría sido para salida en hombros.

La mayor expectación estuvo centrada en Messi. Marcó dos goles, pero no puede afirmarse que haya vuelto. Aún no está en plenitud. Sólo se asomó y avisó de que está en camino. Diego Costa, que está a punto de debutar con la selección española, marró un penalti. Luego se sacó la espina con otro gol. A éste no hay que esperarle. Ya llegó hace tiempo.

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