Los canteranos lo tienen difícil

A Carlo Ancelotti le contaron que Florentino Pérez deseaba Zidanes y Pavones y se ha puesto manos a la obra. Los Zidanes los tenía en la plantilla y le prometieron la llegado de otro galáctico llamado Bale. La cantera es asunto que tiene valedores, pero que también produce desencantos. Seguramente, alineará durante la pretemporada a varios aspirantes al primer equipo. Después habrá que esperar a la marcha de la competición para comprobar a qué jóvenes da entrada.

Tata Martino llega al Barça sabiendo que la regla de la casa es contar con La Masía, aunque sin descuidar tampoco la aportación de figuras internacionales. El problema fundamental que se plantea a los entrenadores de ambos equipos es el resultado. Ancelotti parece que va a conseguir que el equipo practique fútbol distinto al que marcó su antecesor. La pregunta fundamental va a recaer sobre la posibilidad que van a tener los jugadores de la casa. Con Cristiano, Ozil, Benzema, Isco que ha costado una pasta y Bale si llega, y que valdrá un Congo y un Potosí juntos, no parece que haya muchos huecos para Jesé, Morata, Casimiro, Sherichev y cualquier otro de los que llame a la puerta de la titularidad. Por si faltara algo el entrenador parece dispuesto a contar con Kaká ya que no se ha encontrado traspaso para él.

En el Barça este tipo de decisiones son más frecuentes. Baste repasar la mayoría de las alineaciones para comprobar que los elementos de La Masía han tenido proyección. También tendrá que sufrir Tello para hallar un hueco con la llegada de Neymar. Tampoco podrá sentirse seguro Bartra porque el club busca un central que forme junto a Piqué dado que Puyol es jugador con lesiones propias de la edad.

Roura, en ausencia de Tito Vilanova, y sin que Martino hubiera tomado posesión, ha dispuesto del Barça B con jugadores tan interesantes como Sergio Roberto. Sin embargo, habrá que aguardar a conocer la nómina de los que se incorporan. Una de las futuras estrella, Deulofeu, ha sido cedido para que se curta. En el equipo de los supercampeones no hay grandes huecos. Thiago, por ejemplo, ha preferido emigrar a jugar sólo en ocasiones circunstanciales.

Predicar y dar trigo.