Martino y Barça ya se amaban

El Fútbol Club Barcelona ya ha cerrado su primer fichaje importante al acordar con el entrenador argentino Tata Martino. Ha solventado el problema, más o menos previsible, de Tito Vilanova. Martino tiene apellido ilustre en el fútbol argentino porque siempre se recuerda a aquél interior de San Lorenzo de Almagro que con Imbelloni, Farro, Pontoni y Silva vino a España en 1947 a dictar lecciones futbolísticas que significaron un cambio en los conceptos españoles basado hasta entonces en la furia y la patada a seguir.

Tata Martino fue jugador de Newells Old Boys de Rosario, la ciudad de Lionel Messi, y tras un periplo que le llevó incluso a dirigir la selección de Paraguay, recibió la llamada de su equipo que iba camino del descenso. Logró salvarlo y esta temporada lo ha hecho campeón y lo ha conducido hasta las semifinales de la Copa Libertadores suramericana, el torneo similar a la Liga de Campeones europea.

Es habitual que los futbolistas cuando fichan por un gran equipo digan aquello de que la ilusión de su vida era jugar en el mismo. De Martino se podrá decir, pero con fundamento, que hace tiempo que predicaba en su país el fútbol del Barça del que se sentía gran admirador. Ponderaba constantemente los valores del juego azulgrana y los de Guardiola.

Martino anunció, pese a ser campeón, que abominaba del juego que se practica hoy en Argentina y por ello quería desligarse. Deseaba abandonar su país y la suerte ha llamado a su puerta. El club ha tenido la fortuna de encontrar en el mercado un técnico que no pretenderá imponer ley distinta a la que se observa en el Camp Nou. Le gusta el fútbol barcelonista y lejos de relegarlo tratará de potenciarlo. El club y el entrenador se amaban a primera vista.