Jiménez y Sergio, dos vidas poco paralelas

Miguel Ángel Jiménez, apodado “El Pisha”, camina por el mundo del golf admirado y querido. Sergio García, en su día “El Niño” va por los campos enfadado con el mundo y creándose problemas. Jiménez, con cuarenta y nueve años, se pelea con los jóvenes y aún gana algún torneo importante. Sergio deslumbró y de cuando en cuando también triunfa y se adjudica un campeonato de primer orden, pero no se halla en los momentos cruciales, en la disputa de los grandes torneos.

Jiménez, probablemente, se irá del profesionalismo sin haber ganado el Masters, el Open USA o el British y a cambio, además de poseer vitrina con buenos trofeos, tendrá amigos en todo el mundo y se le recordará como personaje singular, pero con categoría humana extraordinaria. De él se dirá que le faltó suerte para llegar más arriba.

Sergio abandonará los campos y su número de amigos será más reducido y como jugador se podrá decir que no alcanzó mayores metas porque se falló a sí mismo.

Jiménez es un tipo capaz de dar gratis un clinic a niños. Sergio está obsesionado por ser jugador de fútbol. Es incompatible ser golfista de primera y futbolista de tercera. De vez en cuando se calza las botas y se alinea en el Borriol, equipo de su propiedad. El Pisha padeció grave lesión practicando esquí y se ha tenido que recuperar a marchas forzadas para no perder presencia en torneos en que hay que dar la cara. Quienes conocen el mundo del golf saben que Sergio podría llegar más lejos si se tomara este deporte con más intensidad. Necesita entrenarse más. Necesita centrarse en la profesión que le proporciona grandes ingresos. Debería pensar en la gran cantidad de gentes que siempre confían en él, que siempre esperan que gane.

En el British, Jiménez llegó a ser líder. Como tal salió a jugar la tercera jornada. Una caída en un bunker, del que salió con dos golpes, fue el comienzo de su derrota. A partir de ahí no consiguió mantener el nivel de las dos primeras jornadas en la que fue uno de los cuatro jugadores que se mantuvieron por debajo del par. Al final fue el primero de los españoles.

Sergio ha sido tremendamente irregular en los ultimaos torneos en que ha participado. Ha habido días en que ha hecho un recorrido fantástico y a continuación se ha hundido. Es jugador que puede ser tan original como subirse a un árbol para jugar una bola colgada, como meterse en el agua para dar un golpe casi imposible. Y también llegar al hoyo con una aproximación y morder el palo para exhibir su satisfacción.

Sergio cometió el error de pelearse con Tiger Woods. Y lo que es peor, hizo aquella alusión racista de decir que con él comería pollo frito, Luego trató de pedir disculpas. Ya había perdido el oremus jugando al lado del número uno del mundo en el The Players. Su soberbia le llevó a lanzar dos bolas desde la salida y mandarlas al agua en lugar de haber dropado después de la primera. Allí perdió toda posibilidad de ganar y Woods se alzó con la victoria. No extraña que él mismo diga alguna vez que nunca ganará un major. Y sin embargo, podría hacerlo.