Camp Nou y Bernabéu, guerra y paz

Era casi inimaginable que la grey colchonera respondiera tan entusiásticamente en la presentación de David Villa. Era impensable que Pep Guardiola se convirtiera en un problema moral para el barcelonismo. Se suponía que los nuevos dirigentes del Valencia habían llegado para cambiar los métodos de Manolo Llorente y, de momento, sólo ha continuado el método de equilibrar el presupuesto con el traspaso de jugadores. En el Madrid se hablaba más de ventas que de fichajes y nos topamos con que el nuevo entrenador les hace cucamonas a algunos de los presuntamente defenestrados. En el Camp Nou se han recuperado viejas tradiciones, la de dividir a la masa con enfrentamientos entre gentes de primer orden y en el Madrid todo hace pensar que ha vuelto la paz.

En el Atlético ha caído muy bien el fichaje de Villa. Con él se sueña recuperar el poder del área que, con la salida de Falcao parecía perdido. Es razonable pensar que tal vez el asturiano no alcance la magnitud que poseía como delantero goleador antes de la grave lesión que padeció. En el Barça le habían hecho perder la ilusión y el cariño demostrado en el Calderón le ha hecho recuperar el deseo de volver a ser. Tito Vilanova no le ayudó y Cholo Simeone ha creído en él.

Carlo Ancelotti ha sido el cambio radical en el Bernabéu. Ha comenzado por ganarse a los jugadores, incluidos profesionales en quienes aún es posible confiar como Kaká. Da la impresión de que el nuevo míster no está preocupado por las despedidas. Dirigirá la plantilla que le quede una vez consumido el tiempo de idas y venidas. Parece que no va a pedir la contratación de los grandes expresos europeos. Con Gareth Bale será suficiente.

El Valencia aún no está a salvo. De momento todavía no ha podido vender a uno de los dos porteros. Solamente ha logrado traspasar a Tino Costa y Valdez. Le queda la patata caliente de Gago. Supongo que no renovarle el contrato a Albelda lo contara como operación económica favorable.