Froome acaba con todas las esperanzas

Las vanas esperanzas destruyen la felicidad de los hombres. Lo debió decir un ateniense y lo debe estar pensando Alberto Contador, que es de Pinto, y ayer, subiendo el Mont Ventoux, se quedó en Valdemoro. Un británico, Cris Froome mantuvo y agrandó su liderato en las rampas en que murió el primer ciclista inglés importante. Donde falleció Sipmson hizo revivir en las rampas del dramático monte la brillantez del ciclismo de montaña. Donde antaño nos dábamos por satisfechos con ganar la etapa o ascender los primeros ahora padecemos depresión. Los nuestros no pueden.

Contador se quedó mirando el sillín del británico cuando éste arrancó camino de la meta para superar a Mikel Nieve que lo había intentado y el colombiano Nayro Quintana, que parecía irresistible camino de la cima. Fue auténtica exhibición. Bahamontes, seguramente, dirá que ya no hay escaladores como los de antes. Ahora van a ritmo, en pelotón, conservando sus fuerzas hasta el momento del ataque. Ya no tratan de reventar la marcha en cuanto se llega a las primeras rampas.

Froome estuvo arropado y acabó sólo con Quintana y Contador. El trío se rompió con la salida del colombiano. Cuando el británico decidió ganar dejó atrás a Contador y se fue de manera irresistible camino de la meta.

El vasco Mikel Nieve luchó para ganar. Fue el español más batallador. Valverde no estuvo en el grupo de delante en los momentos en que se comenzó a decidir la etapa. Sólo Purito Rodríguez, en los dos últimos kilómetros, dio la cara y llegó entre los primeros.

Contador perdió demasiado tiempo para creer en su victoria. Está a cuatro minutos de Froome y lo que es peor, muy por detrás del estado de forma de éste.

El Tour no está acabado. Faltan los Alpes y no está prohibido soñar. Pero que lo haga quien quiera.