Las mujeres también ganan títulos europeos

Los triunfos de las deportistas españoles tienen el valor añadido de pertenecer a un mundo que ha sufrido durante años toda clase de marginaciones. Las mujeres, que han tenido que luchar por tantas reivindicaciones, también tuvieron que padecer incomprensiones y hasta prohibiciones en el deporte. La Sección Femenina apoyó la desaparición del atletismo y promocionó el juego con pololos. Que la selección española de baloncesto haya ganado el campeonato europeo, afortunadamente, no es un hecho circunstancial, una victoria insólita, porque la mujer española sabe desde hace unos años lo que son los podios. Sin embargo, en su historia están los tiempos en que hasta la propia sociedad considerada que la práctica de determinados deportes era cosa de marimachos. Hubo adoctrinamiento en el que se afirmaba que el destino de la mujer española era el parto. No ha sido nuevo el triunfo de Amaya Valdemoro y sus compañeras, pero sucederá como con otros muchos triunfos: pasará como estrella fugaz.

El baloncesto es uno de las disciplinas en que las mujeres han encontrado más calor popular, pero tampoco alcanzan grandes cotas de asistencia de público y las profesionales no disfrutan de salarios equiparables a los de deportistas masculinos de divisiones muy inferiores. Algunas baloncestistas, como la propia Valdemoro, han encontrado en otros países contratos que les ha obligado a emigrar. Curiosamente también algunas futbolistas han sido fichadas por clubes europeos.

La deportista española asciende a podios en los Juegos Olímpicos en ocasiones, como ocurrió en Londres el año pasado, con más notoriedad que sus colegas masculinos. Pero luego, una doble medallista en natación, Mireia Belmonte, tuvo dificultades para continuar su preparación. Como en otras muchas profesiones los sueldos de las campeonas no son equiparables a los de los triunfadores de la misma especialidad.

El triunfo de las baloncestistas en el europeo tal vez ha tenido alguna consideración mediática porque ha contrastado con la decepción futbolística en la Copa Confederaciones. El deporte femenino sólo es noticia cuando conquista medallas. Es su triste sino.