Prórroga, penaltis y sufrimiento contra Italia

Hubo que llegar a la prórroga para que la selección española mostrara que es superior a Italia. Fue necesario recurrir al lanzamiento de penaltis para que los méritos confirmaran el triunfo y la final de la Copa Confederaciones contra Brasil, en Maracaná. Hasta el séptimo penalti no ganó La Roja. Tuvo que ser Jesús Navas quien sentenciara a Buffon. Anteriormente, Bonucci había enviado el balón por encima del larguero y  puesto en los pies del español el sufrido triunfo.

El calor hizo efecto en las dos selecciones. El cansancio fue evidente y todos los jugadores casi agradecieron prolongar el partido porque tenían la oportunidad de refrescarse y pasar por las manos de los fisioterapeutas antes de reemprender la batalla.

Inesperadamente, los jugadores españoles recuperaron más fuerzas que los italianos y, especialmente en el último cuarto de hora, acosaron a Buffon quien tuvo que hacer un par de paradas para salvar al equipo. Los penaltis fueron casi una exhibición por lo bien que los lanzaron los futbolistas. Los españoles, Xavi, Iniesta, Piqué, Ramos, Mata, Busquets y Navas no dieron opciones a Buffon. Los italianos tampoco ofrecieron ninguna posibilidad a Casillas que quizá no terminó de manera muy digna porque en algunos de los disparos ni siquiera se movió. La falta de partidos se le notó en este trance tan decisivo.

El equipo español siempre que ralentizó su juego encontró serias dificultades para ganar los partidos. Contra Italia el problema aumentaba. Los transalpinos llegaron conscientes de que el 4-0 de la final de la Eurocopa no podía repetirse. Para ello tenían que dedicarse a desactivar lo mejor de España y aprovechar sus cualidades de equipo aguerrido, que sabe defender con eficacia y busca la contra con enorme peligro. En la primera parte no vimos a Buffon y Casillas tuvo que hacer una gran parada para evitar el primer gol italiano.

Italia hizo su juego y fundamentó el empate ganando en el centro del campo. Lo hizo porque, en ocasiones, el conjunto español se partió y los defensas no contaron con ayuda de centrocampistas y delanteros. Jordi Alba tuvo que hacer grandes esfuerzos para mantener su zona. Sin que nadie le apoyara y le hiciera algún relevo, se topaba constantemente con Candreva y Maggio.

Afortunadamente, los dos centrales, Piqué y Ramos estuvieron espléndidos. Jordi, como siempre, llegó hasta el área contraria y apoyó el ataque. Arbeloa no pasó del medio campo y cada balón que tocó lo retrasó. Xavi no estuvo a la altura de otras ocasiones e Iniesta hizo lo mejor aunque le faltó rematar alguna jugada. Torres tuvo una gran ocasión para marcar y marró.

La reacción en la prorroga sirvió para que Italia, que había creado varias ocasiones de gol, se viera acorralada en su área. Hasta cuatro veces remató Piqué y tanto él como Ramos fueron sinónimo de peligro en los saques de esquina y libres directos.

Para ganar hubo que sufrir y padecer fuerte desgaste físico. Brasil espera con un día más de descanso y sin el tremendo esfuerzo de la prórroga.