No tiene más méritos Ancelotti que Rafa Benítez

José Mario Dos Santos Félix Mourinho deslumbró por sus títulos y fue fichado por el Madrid. Rafa Benítez tiene en su historial dos Ligas españolas, una Liga Europa con el Valencia, Liga de Campeones con el Liverpool y acaba de ganar la Liga Europa con el Chelsea. No tiene suficiente bagaje para fichar por un gran club español. Me gustaría que alguien me explicara por qué tiene más méritos Carlo Ancelotti para ser entrenador del Madrid que Benítez quien, además, es hijo de la Casa Blanca.

De nuevo el Madrid tendrá que pagar traspaso por conseguir contratar al entrenador italiano porque el París Saint Germain ha dicho que tiene contrato en vigor y no lo deja marchar. Ancelotti vendrá, pero habrá mediante compensación al club francés. Su duelo es rico de casa. Benítez acaba su función en el Chelsea porque le va a suceder Míster Niní (ni Liga ni Liga de Campeones, ni Copa del Rey) y podría llegar libre. Como dicen ahora algunos colegas a imagen y semejanza de la NBA, y tampoco lo entiendo en castellano, Benítez es agente libre.

En lo que toca a los entrenadores, en el Madrid se siguen normas que no siempre obedecen a decisiones comprensibles. Por ejemplo, se tuvo a Manuel Pellegrini, un caballero y excelente técnico, y a cambio, se trajo a un maleducado. A Del Bosque no se le renovó el contrato, después de ganar dos Ligas de Campeones, y alguien dijo de él que era “un taxista conduciendo un Ferrari”. Como me recordaba días pasados un amigo, el taxista es marqués y el Ferrari está en un taller necesitado de diversas reparaciones.

Ha escandalizado que Mourinho y Cristiano, los dos expulsados en la final copera, no acudieran al palco a recibir las medallas de subcampeones. Fue acto de mala educación, que no debe sorprender. Mourinho es individuo que nunca sabe perder y tampoco ganar porque en el Inter también pegó la espantada a la hora de la celebración. Esta vez fue peor porque, a fin de cuentas, en el palco estaba el jefe del Estado.

Hay quienes opinan que debió salir del club el día que le metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova. Ahora, hay razones más que sobradas para destituir fulminantemente a un empleado del Real, por su inexplicable desplante ante el Rey. Prefiero pensar que ello no se ha producido porque hay que negociar el despido y hay dineros por medio.