Messi, Casillas y Diego López, protagonistas

Lionel Messi ya juega con el balón. La lesión parece curada, y aunque a la hora de la verdad no se encuentre como tiempo atrás, su comparecencia ante el Bayern puede ser fundamental. Para sus compañeros, que se sienten protegidos y encaminados al triunfo y para sus adversarios, porque les impone tal respeto que no pierden la oportunidad de vigilarle estrechamente y con más de un jugador en cada una de sus internadas. A Messi le sigue uno y a la salida le aguarda otro. Ello que supone, muchas veces, la anulación de su jugada, al tiempo es ventaja para sus compañeros porque tienen uno menos por delante.

Tantos plácemes hay por la recuperación de Messi como por la ausencia de Iker Casillas en la titularidad del Madrid. Los amigos que tiene en el Barça le dan ánimos y ex futbolistas como Fernando Hierro, aunque sin entrar a fondo en la cuestión, le muestran su solidaridad. Vicente del Bosque, que tampoco ha querido hurgar en la herida, ha dicho clara y llanamente que tiene la obligación de proteger a los suyos y más aún a un mito como el capitán de la selección. Luis Arconada histórico guardameta internacional, al preguntarle por el asunto respondió: “Me duele lo que le está pasando a Casillas”.

En vísperas tan importantes como las semifinales de Liga de Campeones hay dos nombres propios en los medios y en las conversaciones de los aficionados. Uno, porque va a jugar lo que es enorme alegría para los suyos. Otro, porque su ausencia es cada día más noticia.

Messi no entra en polémica porque no se disputa el puesto con nadie. El asunto Casillas es de otro orden. Diego López es, sin quererlo, un intruso para quienes predican la vuelta inmediata de Iker. Diego acabará siendo víctima de un problema que no ha creado. La titularidad de Diego es la de un honrado futbolista a quien se pidió que resolviera un problema y lo hizo hasta brillantemente. La discusión no tiene otro argumento que la conocida animadversión de Mourinho hacia Iker.

Deportivamente, el papel de Diego no tiene un pero. Hasta ahora, a pesar de la presión a que está sometido porque tiene detrás la alargada sombra de su capitán, deportivamente, su papel ha sido impecable.