Ganar en París o vergonzante repesca

España necesita ganar en París para no tener que recurrir a la vergonzante repesca. Probablemente, en la segunda oportunidad La Roja se clasificaría. Sin embargo, una selección tan galardonada no debería acudir al sistema de los segundones. Francia empató en el Calderón y ello, de momento, le proporciona ventaja. En Saint Dennis les basta el empate para seguir mandando en la clasificación. El primer puesto le daría el pase automático a la fase final mundialista de Brasil. Para la selección española la derrota sería no sólo un mal paso, sino tal vez la constatación de que el sistema de juego que emplea ya no concede demasiadas ventajas y los adversarios saben contrarrestarlo.

De haber ganado a Finlandia por un resultado normal se habría acudido a París con la ventaja de que con la diferencia de goles, habría bastado para firmar el empate. Han cambiado las circunstancias por el error cometido en Gijón y ahora hay que jugar contra Francia con la presión que exige la victoria.

Didier Deschamps, seleccionador francés, ha renovado el equipo. Lo que hace unos meses era conjunto en construcción es hoy un armazón consolidado con aportaciones tan importantes como la del central madridista Varane y, sobre todo, la explosión del Valbuena, jugador de origen vallisoletano, que en el último partido manejó el juego y facilitó las dos jugadas fundamentales para los goles que dieron el triunfo.

Del Bosque tiene el problema de la lesión de Jordi Alba. La de Silva le preocupa menos porque nunca ha sentido entusiasmo por él y tiene recambio. El problema está en que Arbeloa, el más flojo de los laterales, tendrá que actuar en la banda contraria con lo que su papel puede ser todavía más insignificante.

La Roja necesita avanzar por la bandas y, además de alinear jugadores especialistas como Navas, precisa laterales que cumplan esa misión como el lesionado Alba. Afortunadamente, para éste partido se cuenta con Xavi. De nuevo ejercerá el papel de timonel con lo que se ganará con respecto al partido contra Finlandia. Pero no bastará con el manejo del balón. Hay que hacerlo con más celeridad. La parsimonia, el empalago de tanto pase horizontal, facilita la labor a los defensores contrarios.

Y por supuesto, hay que jugar con delantero centro autentico. El falso nueve empieza a ser camelo.