La derrota del Barça, bombazo

El Madrid empató en el Bernabéu con el Manchester, el Valencia perdió en Mestalla con el Paris Saint Germain, el Málaga fue derrotado en Oporto y el Barcelona superó los malos resultados adversos porque cayó por 2-0 en San Siro ante el Milán, equipo que se limitó, como es condición italiana a defenderse y buscar el contragolpe. Con todo, el Barça no estuvo inspirado, careció de ideas para acabar con el muro milanés. El entrenador local montó un equipo con dos líneas de cinco hombres y nadie en el ataque. Pero le valió para pillar a la defensa barcelonista en Babia en dos ocasiones. Perder por 2-0 contra el Milán es casi despedirse de la Liga de Campeones.

El Barça no supo jugar el partido que le presentó el Milán. Contra dos barreras tan firmes no bastaba con marear con el toque. Tanto pase horizontal permite al contrario formar su maraña defensiva. Tanto intento de pared contra la Línea Maginot es perder el tiempo. No intentó las penetraciones por las bandas de modo que se hallaran las espaldas de los centrales.

Lo peor del Barça fue la falta de inspiración de sus figuras. Messi anduvo gris y sin otra idea que el intento de burlar a cuatro contrarios a la vez. Cesc no se encontró e Iniesta tampoco fue el de las grandes ocasiones. El resto en el mismo tono gris salvo el genio de Puyol, que acabó con una brecha en la cabeza.

Tal y como se han dado los resultados en la primera jornada de los octavos de final tenemos cuatro equipos forzados a la épica. Veremos cuantos pasan.

El Málaga regresó a La Rosaleda con un solo gol en contra. El resultado, bien mirado, fue auténtico éxito. El Oporto fue muy superior en todo momento y lo sorprendente fue que el marcador no señalara una victoria que habría hecho casi imposible la permanencia del equipo malacitano en la competición. El Málaga que en la primera fase de la Liga de Campeones no perdió un partido y que mostró la calidad de juego que envidiaron todos sus adversarios, fue muy distinto ante el conjunto portugués.

Pellegrini no consiguió que sus jugadores hicieran el fútbol habitual. Perdieron el balcón con inusitada rapidez. No dieron dos pases seguidos y hubo jugadores que pasaron inadvertidos. Isco, la gran figura del momento, estuvo muy bien marcado y apenas participó en el juego. Julio Baptista ha estado año y medio sin jugar por culpa de la grave lesión  que padeció y su participación estuvo por debajo de lo que en él era habitual.

Lo mejor de los malacitanos fue el orden defensivo y la buena colocación de su guardameta, Willy Caballero, que se ha convertido en pieza clave en la temporada. La derrota por un solo gol en otros tiempos parecía remontable. Lo sigue siendo, pero para ello el equipo deberá mejorar su actuación en Oporto y, por supuesto, evitar un tanto en su portería lo que podría ser mortal.