El Madrid está necesitado de gloria

La Copa del Rey vuelve a ser plato fuerte. El Madrid aún puede ser grande, brillante y campeón y el primer test lo tiene en el Bernabéu. Eliminar al Barça en Copa le otorgaría valor moral para acudir a la Liga de Campeones con la conciencia ganadora que por ahora no tiene. Al equipo barcelonés no le agobian tantas urgencias porque es líder indiscutible en el campeonato nacional. El Madrid está necesitado de gloria. El Barcelona tiene más que perder. El duelo Messi-Cristiano será uno de los grandes alicientes.

El torneo de Copa pierde trascendencia cuando pasa por manos de segundones. Si lo disputan los dos más grandes las emociones son distintas. Hay, en estos casos, todo el morbo tradicional. En la presente ocasión hay más carga emocional en los madridistas. Eliminar al adversario es más trascendente que en eliminatorias precedentes.

La rivalidad ha alcanzado cotas inimaginables hace unos pocos años. Los dos equipos se las tenían tiesas en cada confrontación, pero los jugadores mantenían relaciones cordiales entre ellos. Di Stefano iba a Barcelona a jugar junto a Kubala y éste hacía lo propio. Cuando un futbolista pasaba de un club al otro no se consideraba delito de lesa patria como sucedió con Schuster y Figo. Afortunadamente, la bilis que Mourinho pretendió que espurrearan sus jugadores ya no es tal. Fueron los propios protagonistas quienes hicieron las paces aunque, en algún caso, al entrenador madridista le sentara tan mal como para sentar en el banquillo, en este caso de los acusados, a Casillas en el partido del Trofeo Bernabéu.

Lo deseable en esta ocasión, cuando se enfrentan los dos mejores equipos del mundo, es que veamos grandes espectáculos futbolísticos, los dos bandos cuentan con grandes estrellas. El Madrid saldrá más disminuido por sus ausencias en la zaga. Y no obstante, como siempre, será muy arriesgado apostar.