El Valencia-Madrid no tiene revancha

El partido de Copa Valencia-Real Madrid no admite la revancha. Tras el 0-5 de Liga, el equipo valencianista no a tener espíritu para pensar en la remontada. El partido más importante de los tres que debían disputar era el de Liga y el equipo valenciano se desmoronó. Hoy, además, juega sin Soldado su mejor arma ofensiva.

El entrenador valencianista se equivocó con la alineación. Creyó que con tres centrocampistas creativos se impondría y ocurrió todo lo contrario. El equipo de Mestalla necesitaba fortaleza en la contención para tratar de contrarrestar el gran potencial madridista en el contragolpe. Cometió tal cúmulo de errores, con pérdidas de balón en zonas sensibles, que facilitó la rapidez con que el Madrid se hizo no sólo con la victoria, sino también con el apabullamiento moral del contrario.

Si el partido de Liga hubiera tenido resultado satisfactorio para los valencianistas hoy habría otro espíritu en Copa. Ya no puede haber ni siquiera ilusión por ganar la eliminatoria. En Mestalla se van a conformar con un resultado más digno que el alcanzado en Liga. El Valencia, que empató en el Bernabéu en el comienzo del campeonato, está ahora cautivo y desarmado.

El Valencia se halla en situación crítica desde el punto de vista económico porque el ex presidente Juan Soler, además de disparar con pólvora de rey en fichajes, emprendió la gran obra de construir un estadio de cinco estrellas y cuando dejó la presidencia el club estaba muy endeudado. Quienes llevan ahora los mandos bastante han hecho con disminuir los números rojos en doscientos millones de euros.

El club no puede reanudar las obras del nuevo estadio y no ha conseguido vender Mestalla. Está en manos de Bankia, principal acreedor y para seguir tirando el equipo necesitaba clasificarse para la Liga de Campeones como en los tres años precedentes. La clasificación actual no genera optimismo. Con la derrota en Liga agravó la situación. La burbuja inmobiliaria lo dejó a la intemperie y de ahí las ventas de Villa, Albiol, Mata, Silva, Joaquín, Isco y Jordi Alba. Este año debería desprenderse de pesos muertos como Banega y Gago. Perder potencialidad deportiva es inevitable. Sufrir humillaciones como el 0-5, no.