La crisis paraliza el mercado invernal

Los clubes de fútbol españoles, al fin, se tientan la ropa. En el mercado invernal no habrá grandes movimientos. Hay más clubes dispuestos a vender que a comprar. Sólo las grandes necesidades obligarán a echar manos de refuerzos. Los clubes están sin un euro, están forzados a ir pagando las deudas con Hacienda y Seguridad Social, los estadios están notando la crisis con asistencias inferiores a las de años anteriores, hay menos abonados y a la Liga de Fútbol Profesional le han quitado ocho millones de euros del porcentaje que recibe de las quinielas para que el Consejo Superior de Deportes los dedique a menesteres de otras federaciones nacionales.

En el fútbol español las mejores ofertas llegan de fuera. Hay jugadores cotizados internacionalmente y en Inglaterra y Francia se lanzan opas para su conquista. El mejor colocado en el mercado es David Villa a quien el público barcelonés adora, pero el comité técnico de la casa lo tiene marginado. Villa tropieza con Messi y, por el contrario, Alexis es un acólito que no plantea protagonismos. La desventaja barcelonista está en que jugar con el chileno es hacerlo con diez. Claro que Helenio Herrera dijo aquello de que se juega mejor con diez que con once y al Barça esta temporada le está resultando rentable.

Mourinho pide en el Madrid y Florentino mira hacia otro lado. Al entrenador le gustaría que le ficharan un gran portero para acabar de ningunear a Casillas, un lateral derecho para eliminar a Arbeloa y a ser posible cubrir tales espacios con portugueses o en su defecto, con futbolistas representados por Jorge Mendes. Parece que no ha lugar.

Comienza a ser preocupante la ausencia de espectadores. Ya no se llena ni el Bernabéu y lo que es peor, el Madrid no es panacea para los demás porque tampoco abarrota los estadios como visitante. Tampoco el Barça, líder y con tanto internacional en sus filas cuenta con adhesiones inquebrantables.

La crisis está atacando a fondo y, encima, el Consejo Superior de Deportes, como no tiene dinero para cubrir el presupuesto de algunas federaciones echa mano de las quinielas, como en tiempos de Franco, para que el fútbol siga siendo la teta de la que chupen los demás. Y hay federaciones con presidentes que gozan de contratos desorbitados.