El bombo europeo proporciona cuatro huesos

A los cuatro equipos españoles de Liga de Campeones les han tocado en suerte cuatro huesos. Manchester United, Milán, PSG y Oporto no son nuevos en la plaza y por su potencial económico y deportivo tienen sobradas razones para no contar con menos aspiraciones que los españoles. Es más, probablemente, salvo el Málaga, Madrid, Barcelona y Valencia habrían elegido otros tres adversarios de haber sido posible. Lo de las bolas frías y calientes es historia que está en ciertas memorias, pero no hay constancia documental de ellas. El bombo de ahora proporciona resultados con más incertidumbre que las monedas al aire.

En estas ocasiones, en cuanto se conocen los emparejamientos se producen los pronósticos. El patriotismo futbolístico lleva a pensar en la posibilidad de que los cuatro continúen en liza. Las especulaciones hacen creer que el potencial de los equipos españoles es superior al de los adversarios. En teoría, Barcelona y Madrid son los dos mejores equipos de Europa y tras os montes y, no obstante, en estos procesos febriles puede haber caída inesperada.

El Milán –ahora nos van a martirizar llamándole Mílan porque es club fundado por ingleses y también los es Londres, pero no decimos London- tiene con respecto al Barcelona la ventaja de que el fútbol italiano firmemente defensivo, así lo eliminó el Inter de Mourinho, se le atraganta por ser tan insistente en el toque. De todas maneras hay que apostar porque se imponga lo que es moralmente plausible ante lo perverso.

El Madrid eliminó dos veces al Manchester United y considerará que no hay dos sin tres. El aserto es pura tontería. La realidad impone la superioridad madridista. Su gran pegada y ante equipo inglés, cuya mayor fortaleza está en el contragolpe, al Madrid le puede favorecer porque podrá encontrar huecos por los que abrir la portería inglesa. Rooney no es comparable a Cristiano y por ello el Madrid ha de imponerse.

El Valencia se topa con el París Saint Germain, club que ahora es rico y aspira a codearse con los mejores. Cuenta en sus filas con jugadores como Ibrahimovic. El sueco, en ocasión propicia para el lucimiento, pretenderá dejar constancia de que pudo haber seguido en el Barça. El Valencia es club y equipo afligidos. Es el único de los tres al que no se le puede adjudicar vitola de favorito.

El gran misterio de la Liga española, y del concierto europeo, es el Málaga. Es conjunto, hecho con jugadores rebotados de otros lugares y al que se privó de Cazorla, ha sido primero de grupo y aspira a seguir siendo europeo la próxima temporada. Manuel Pellegrini ya triunfó en Europa con el Villarreal, otro equipo sorpresa, lo que podría llevarnos a pensar que no cabe asombro cuando quien dirige es el ingeniero chileno.