Florentino pronuncia dos discursos para Mourinho

Florentino Pérez no tuvo más remedio que defender públicamente a José Mourinho. Era lo esperado porque el presidente no gusta dar tres cuartos al pregonero. Sin embargo, veinticuatro horas después de haber dicho que es “el mejor entrenador del mundo” y de ponderar las virtudes que debe tener, inesperadamente, le ha mandado un recado, también públicamente, para advertirle de que el espíritu del Madrid obliga a luchar hasta el final. Mourinho había dicho tras el empate con el Espanyol que la Liga es casi un imposible.

Delante de los socios más antiguos del club, a quienes entregó las correspondientes insignias de oro por su fidelidad al club, habló en defensa del entrenador, que ya estaba en la picota. En el almuerzo con los miembros de las plantillas de profesionales de fútbol y baloncesto, Florentino, después de haber oído a Mourinho algo parecido a que el equipo estaba cautivo y desarmado, ha dicho que el Madrid no se rinde.

Los medios madrileños y madridistas asomaron el lunes con afirmaciones realistas al referirse a los trece puntos de ventaja que tiene el Barcelona. Con tanta distancia todo parece que está sentenciado, pero el presidente tiene razón cuando por presupuesto e historia, el equipo está obligado a seguir luchando. Todo no está sentenciado. El Madrid ocupa la tercera plaza y está amenazado por el Málaga que aspira a ser uno de los tres clasificados directamente para la próximo Liga de Campeones. Caer a la cuarta plaza sería auténtica humillación para quien fundó la Copa de Europa.

Tres puntos son un trecho casi insalvable. No obstante, lo preocupante, más que los trece puntos, está en el hecho significativo de que el equipo sigue sin brindar juego acorde con los dineros que ha costado. Mourinho tiene detrás la penosa historia de que tras dos años de triunfos en el tercero es detestable. Lo penoso para el Madrid está en el hecho de que en tres temporadas sólo ha ganado una Liga y una Copa. No es para sacar pecho.

Mourinho está obligado a ganar algo más. Le meta madridista está en la Liga de Campeones. Esa es la coartada que le permite seguir entrenando en el Bernabéu.