Alonso perdió el Mundial por tres puntos

Fernando Alonso no conquistó su tercer mundial de Fórmula 1 por tan solo tres puntos. El alemán Sebastian Vettel, de veinticinco años, ganó su tercer campeonato consecutivo. El título se decidió en la última carrera, en Interlagos (Brasil), en jornada repleta de circunstancias que hicieron creer por unos momentos que el asturiano se auparía al primer puesto. De hecho, durante la vuelta 56 estaba ganando a Vettel por dos puntos. El campeón ha vencido tras subir nueve veces al podio. El subcampeón lo hizo en trece ocasiones.

Las radios y la televisión casi rezaban para que al alemán le ocurriera algún tipo de desgracia. Una avería le dejaba fuera de juego. En la primera vuelta tuvo la desgracia de padecer uno de los muchos toques que se dan en los primeros instantes y acabó relegado a la decimocuarta posición. Desde ese lugar tuvo que remontar para no dejar de puntuar y evitar que aunque Alonso ganara la diferencia de puntos no fuera suficiente. Fueron bastantes minutos corriendo uno tras otro, siempre el español por delante y Vettel, después, pecó de conservador. Su equipo echó cuentas y no le importó que Alonso se fuera hacia la segunda plaza. Lo importante era no dejar de puntuar. Así ocurrió y para el asturiano, piloto de un Ferrari que no es precisamente un lujo, ha quedado la sensación de ser campeón moral. No obstante, hay que reconocer la indudable categoría profesional de Vettel. Nadie con sus años gana tres campeonatos consecutivos.

La Liga comienza a tener más color azulgrana. Y el segundo puesto viste el rojiblanco del Atlético de Madrid. Perdió el sábado el Madrid ante el Betis y con las victorias de Barça y Atlético la distancia con ambos se agrandó. El equipo barcelonés le saca once puntos y el madrileño, ocho.

El Madrid perdió en Heliópolis con el juego que no agrada a sus seguidores. En Liga de Campeones es el peor de los cuatro equipos españoles y en la competición nacional, al margen de los puntos de retraso, no convence. Mourinho trata de lanzar cortinas de humo para disimular la escasa brillantez del juego de los suyos.

Mourinho es maestro en la manipulación. De tal manera que hace cuanto puede para que del Madrid se hable de todo menos del fútbol que practica. Cristiano lleva tres partidos sin marcar y Messi continúa mandando en la tabla de goleadores y cada vez con mayor diferencia con respecto al madridista.

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