La moral del Alcoyano, ejemplo para tiempos difíciles

El fútbol también vive de la nostalgia. Muy pocos españoles saben de las hazañas que protagonizó en la década de los cuarenta el Club Deportivo Alcoyano, pero ha quedado para la historia su famosa moral, recurso dialéctico del que se sirven los españoles de cualquier edad. Ahora, en Copa, le ha tocado en suerte afrentarse al Real Madrid con lo que en la ciudad se van a rememorar aquellos años en los que el viejo y recoleto estadio de El Collao vio pasar a los mejores futbolistas de la época. Futbolistas y árbitros porque aún hay quienes recuerdan que allí tuvo una de sus tardes más aciagas don Pedro Escartín.

Para los alcoyanistas la visita del Madrid es más importante que lo era en los años de gloria local. Entonces, aunque el club sólo se mantuvo un año en la élite en el ascenso primero y dos en el segundo, por aquellos años aunque existían diferencias entre los clubes, en Liga de catorce no había las actuales. Ahora, entre el Madrid y casi todos los de la categoría hay más distancia que entonces.

En Alcoy hay fiesta. La Copa, disputada a doble partido no tiene las incertidumbres que se ha demostrado en eliminatorias a uno solo y en casa del modesto. De cualquier manera los golpes más funestos del Madrid en Copa, Tenerife, Toledo y Alcorcón sólo se han producido una vez cada quince años.

Las eliminatorias actuales no va a suponer desdoro para Madrid, Barça, Valencia y Atlético de Madrid, por citar uno ejemplos y si van a ser alivio económico para sus adversarios. La Copa, si se considera injusta en este tipo de enfrentamientos, tiene por el contrario, el beneficio de los dineros que entran en las cajas de los clubes de Segunda B. Y de vez en cuando aún hay héroes como los del Mirandés de la pasada temporada.

La visita del Madrid se ha considerado acontecimiento y no sólo por sus estrellas. También por reverdecer una de las etapas futbolísticas que más huella han dejado en la vida social española. En tiempos de tanta tribulación como los actuales, además de desearse los buenos días las gentes aún piden tener más moral que el Alcoyano, paradigma de la lucha hasta el final, ejemplo de voluntad de combate. Nunca le ganaron por 11.0 y pidió prórroga, anécdota inventada, pero en las tardes más aciagas nunca arrojó la toalla. Ejemplificó la moral de victoria como nadie lo había hecho.