Rayo y Mallorca no variaron la clasificación

El Fútbol Club Barcelona tiene colchón de puntos que le permite tomarse un respiro. El Madrid tiene la necesidad perentoria de ganar porque no puede alejarse más de la cabeza. El Barça llegó al Vallecas con sensibles bajas en el equipo y goleó. El Madrid, con equipo de gala, fue a Mallorca a buscar el mantenimiento de los ocho puntos de desventaja. Cuando comenzó a jugar estaba a once. Con los goles en Son Moix dejó la diferencia como estaba en la anterior jornada.

Ambos sellaron sus compromisos fuera de casa con victorias. Rayo y Mallorca no pudieron variar un ápice la clasificación porque fueron incapaces de afrontar con garantías el compromiso con los dos grandes. La distancia en la tabla se mantiene igual. Lo que cambia es el hecho de que el Madrid va escalando posiciones. El Atlético comienza a ver amenazado su segundo puesto porque el Madrid ya ha cogido carrerilla.

El Barcelona, que dirige Tito Vilanova, está salvando los graves problemas de defensa con suficiencia. Ante el Rayo jugaron Montoya, Busquets, Adriano y Alba, improvisada zaga dadas las bajas de Puyol, Piqué y Mascherano. Al final del encuentro tenía en el césped a Bartra y Dos Santos, dos canteranos más. No jugó Iniesta y junto a Xavi brilló Cesc Fábregas, quien parece más efectivo cuando ocupa un puesto en el centro sin preocupación por ser el falso nueve.

En el Camp Nou hay ciertas dudas sobre si debe jugar Villa o debe hacerlo Alexis. La mayoría de los aficionados se inclina por el asturiano. El sábado volvió a marcar. Alexis continúa confuso y jugando al borde del fuera de juego no suele encontrar el modo de reivindicarse. Villa va creciendo, está recuperando su buen momento a medida que se le van concediendo minutos. Golear al Rayo ya lo hizo el año anterior. Los temores de Vilanova expuestos en las vísperas estaban injustificados. El Barça con suplentes también es fiable.

El Madrid afrontó el partido de Mallorca con Essien en el lateral izquierdo, solución que Mourinho mantiene. El Mallorca fue poco enemigo para el conjunto madridista. No supo presionar ni cerrar su defensa para evitar la potencia goleadora del adversario. De entrada regaló el primer gol y ello a los ocho minutos es tanto como sentenciar la contienda ante un grupo con tanta facilidad goleadora como el madridista.