La crisis no la palian La Roja, Madrid y Barça

Los campos de fútbol no se llenan. Ni siquiera la selección española lo consiguió en el Vicente Calderón contra Francia. Los responsables de la organización futbolística están dándole una puñalada trapera a las competiciones nacionales. La dictadura de las televisiones está dejando ver miles de asientos vacíos. Ni Madrid ni Barcelona llenan estadios de tamaño tan reducido como el del Getafe. Hay exceso de encuentros televisados y los horarios de sesión continua animan a los posibles espectadores a quedarse en casa y solazarse con su equipo sentados cómodamente en el sofá de la sala de estar.

La televisión ha conseguido que haya fútbol todos los días de la semana. En la presente, ayuda la celebración de los partidos de Copa del Rey. En la siguiente serán la Liga de Campeones y la Liga Europa. Alguien debería pararse a pensar si con tanto partido en televisión el negocio no se irá al garete.

Estamos en crisis económica y adquirir abonos o entradas sueltas no está al alcance de todos. Los precios son cada vez más altos y comprar los bonos de los encuentros televisados es mucho más económico que acudir al estadio cada quince días. Están matando la gallina.

Los clubes han aceptado los contratos televisivos porque para algunos es ayuda importante porque proporciona el mayor porcentaje de su presupuesto. Siguen casi todos conformes con las migajas para que Madrid y Barça se lleven a casa el mayor pastel.

Algún club ha tenido el detalle de no cobrar el abono a quienes hasta este año habían pagado religiosamente y han engrosado las listas del paro. Pero en definitiva, ello es un dato más de los recortes presupuestarios de los clubes. La asistencia a los estadios está bajando considerablemente. En las primeras jornadas de Liga hubo un doce por ciento menos que en el año pasado. A medida que ha ido avanzando el campeonato la situación ha empeorado. El domingo, el Madrid no llenó el estadio de Son Moix. Es dato que conviene tener en cuenta. La caja que se hacía con la visita de los grandes tiene ahora tantos billetes como telarañas.