Al Madrid le faltó ritmo en Dortmund

Al Real Madrid, que entrena José Mourinho, le cuesta encontrar el ritmo de juego. Gana muchos partidos porque posee gran pegada en el ataque. Acusa, de vez en cuando, ineficacia si ha de practicar otro tipo de fútbol. El equipo no sale a jugar obsesionado por poseer el balón, pero hay ocasiones en que lo pierde con prontitud y facilita el contragolpe contrario. Le ocurrió en Dortmund ante el Borussia.

Al acabar el partido, Mourinho confesó que a su equipo le resultó difícil jugar porque el adversario practica su mismo fútbol. Ello no puede ser coartada de ningún tipo porque es anunciar a los contrarios la manera de hacerle daño puesto que no se acomoda cuando se le responde con las mismas armas.

Un entrenador, tan preclaro como suele considerarse Mourinho, debería tener previsto el modo en que se le va a oponer el contrario y, además, prever la manera de resolver la cuestión. El problema del Madrid en Dormund fue, fundamentalmente, la escasa capacidad para crear juego en el centro del campo y con ello abastecer de oportunidades para el gol a los delanteros. Cristiano solamente tuvo una y marcó. Di María se creó varias, pero sus disparos no encontraron portería.

Al Madrid le faltó fortaleza a causa de la lesión de Khedira, pero no parece que la ausencia de éste jugador, útil para imponer fuerza en el centro, sea condición indispensable para la búsqueda de la victoria. Al entrenador madridista no le acaban de satisfacer los jugadores con gran condición técnica y de ahí que haya acabado por facilitar la salida de Granero. La derrota en Alemania no debe producir nervios en el conjunto. El primer puesto del grupo se puede recuperar. En el Bernabéu no veo a los germanos alzarse con el triunfo.

Cuando el Madrid encuentra el ritmo adecuado, la velocidad para contraatacar y posibilitar la entrada en acción de sus delanteros, todos con contrastada capacidad para el gol, la victoria no se le escapa.