Mourinho la volvió a pagar con Kaká

Mourinho no engaña. Es la prueba del algodón. La cantera le importa una higa. Tenía la ocasión de alinear un lateral del Castilla y recurrió a Essien de quien se pueden hacer las consideraciones que se quiera excepto la de pronosticarle porvenir. El entrenador del Madrid ni en los momentos más idóneos cuenta con los jóvenes. Salvo Varane que es de su cuadra y le sirve para seguir ninguneando a Albiol.

Lo más sorprendente ante el Celta fue, sin embargo, que alineara en el centro del campo, junto a Xabi Alonso, columna vertebral, a Ozil, Modric y Kaká, tres jugadores de fútbol, no corredores de fondo. Era demasiado y, tras el descanso, al público del Bernabéu le dijo el entrenador que la insatisfacción era culpa de Kaká. Mourinho no desaprovecha la ocasión para cargar sobre el brasileño su ira. El cambio sirvió para que el equipo se acelerara. Al brasileño le suplió Di María, jugador que tiene sitio fijo en el equipo titular aunque a veces no se le conceda tal condición.

Di María es el jugador que mayores peligros crea en el área contraria. No obstante, no está demostrado que para concederle la venia haya que retirar a Kaká. Éste, que siempre que juega demuestra que es hombre a tener en cuenta, está condenado a ser el primer sustituido. Le pasa lo que a Silva en la selección.

El Madrid ganó sin grandes apuros y el Barça, mantuvo el liderato aunque para ello tuvo que sufrir hasta el final en Riazor. El Deportivo no arrojó la toalla en ningún momento a pesar de estar siempre por detrás en el marcador. El Barça, con defensa que cada vez tiene más dificultades, se complicó la vida con la expulsión de Mascherano. Tiene la fortuna de contar con Messi que acaba por sacar al equipo del atolladero y, a veces, de manera tan brillante y entusiasmante. No sólo porque marcó tres goles, sino por el modo en que los consiguió. De sombrerazo.

Los cuatro equipos participantes en Liga de Campeones ganaron sus partidos. El Valencia tuvo que hacer de tripas corazón para remontar el partido contra el Athletic en los minutos finales. En dos pasó del 1-2 al 3-2. El anecdotario del encuentro lo llenó Aduriz, el año pasado valencianista y el sábado autor de los dos tantos bilbaínos.

El Málaga también tuvo que remontar y lo hizo con las genialidades de Joaquín, que está haciendo gran temporada y el joven Isco cuya calidad crece cada día y a quien se le augura futuro en un equipo de los más grandes. En el Valencia, Unai Emeery no le supo dar las oportunidades que merecía.