Mourinho nunca tiene la culpa

La culpa fue del cha-cha-cha. No del “Special One”. Nunca del número uno. Jamás del genio. Lo ocurrido en Getafe fue cosa de los futbolistas. Las victorias en el Madrid solamente tienen un padre. Las derrotas, los jugadores, el entorno, los periodistas, el empedrado, los árbitros y el sursum corda. Todos menos José Mario dos Santos Félix Mourinho.

Empató el Madrid en el Bernabéu con el Valencia y la coartada fue la condición de equipo incómodo que tiene el equipo valencianista. Perdió en Getafe, tres puntos importantes para ganar la Liga, y culpó a algunos jugadores. En ningún caso a su alineación. De ninguna manera al juego ramplón que practica el equipo desde que tomó posesión y que se salva porque cuenta con futbolistas capaces de resolver un partido con tres jugadas de contragolpe.

El domingo, cuando se vio perdido, recurrió a la épica. Prefirió cargar las tintas en el ataque a la desesperada. Higuaín, Cristiano, Benzema, Morata y Callejón fueron alineados juntos para buscar al menos el empate. Por el contrario retiró a Di María, el más peligroso para entrar por la banda.

Los mourinologos ya han llegado a la conclusión, tal vez tardíamente,  de que no le gustan los futbolistas capaces de crear buen fútbol y de ahí que relegue a Granero. A éste no lo alinea ni en casa. Fuera prefiere a Lass, por ejemplo. Mourinho ha dejado bien sentado que incluso cuando gana sin agobios en lugar de aumentar la ventaja opta por conservarla y recurre a jugadores de carácter defensivo. A un entrenador español, en estos casos, lo pondrían a pan pedir.

Estar a cinco puntos del Barcelona no es para mesarse los cabellos. No es de recibo empezar a pensar en pronósticos. Siempre, claro está que a José Mario se le aclaren un poco las ideas.