La fuerza de la selección está en los bajitos

La selección española compuesta fundamentalmente por bajitos es de nuevo finalista de la Eurocopa. La selección nacional y el Valencia han sido lugares en que los “pezqueñines” se han reivindicado. Hace años se prefería a los fornidos. Los más expertos técnicos futbolísticos justificaban los tristes resultados de la selección por la falta de preparación física con que se llegaba a Primera. Se entendía que todo el problema residía en las carencias del fútbol-base.

Clubes como Madrid y Barcelona han despreciado a jugadores importantes atendiendo a su talla. Quique Sánchez Flores, David Silva y Jordi Alba son tres ejemplos de la falta de visión de los clubes cuando en lugar de analizar la calidad se fijaban en la talla. Quique jugaba en el Pegaso, en tercera división, y ni Madrid no Atlético lo quisieron fichar. Lo consideraron endeble, poquita cosa. El Valencia lo contrató, llegó a internacional y el Madrid acabó pagando traspaso. A Silva lo despreciaron los ojeadores madridistas. Lo probaron y lo desecharon. El Valencia lo integró en su escuela. Creció lo cedió al Eibar y posteriormente al Celta. Luego triunfó en Mestalla y su traspaso al Manchester City proporcionó al club un gran ingreso.

Tampoco acabó de gustar Mata y el proceso fue el mismo. Triunfo en el Valencia y traspaso a la Premier inglesa. El último caso ha sido el de Jordi Alba. Fue miembro de La Masía pero no pasó de los equipos infantiles. Era bajito. Lo pescó el Valencia, creció en Paterna, en su casa matriz, y el Barcelona, que lo despreció, acaba de pagar catorce millones de euros por el traspaso. La selección española no se distingue por la altura de sus miembros. Sin embargo, la esencia de su juego está justamente en los Xavi, Iniesta, Silva, Mata, Navas y Cazorla que no son torres.

Sucede que esos jugadores, en quienes hay que confiar hasta el final y sobre todo después de haber eliminado a Francia y al principal adversario del torneo, Portugal. Jugar la prórroga y acabar en mejores condiciones físicas del conjunto luso puso de manifiesto que la fortaleza, la entereza para aguantar el peso de un partido decisivo no está sustentado en jugadores tamaño pivot de baloncesto.

España dio lección de fuerza física y mental para derrotar a Portugal Si importante fue aguantar con más frescura en la media hora de la prórroga tal vez tuvo mayor trascendencia superar el momento dramático del fallo de Xabi Alonso en el primer penalti del equipo. Luego surgió Casillas, no falló Iniesta, tampoco Piqué, Sergio Ramos deslumbró con su gol a lo Panenka y Cesc, aunque ajustó mucho el balón al palo, marcó el tanto decisivo. Cristiano Ronaldo se reservó el último disparo de su equipo y ni siquiera lo pudo lanzar. Juró en arameo y Pepe, que no es hombre que posea fama de diplomático se comportó como un caballero abrazando y felicitando a los vencedores. Cristiano se limitó a musitar su frustración.