Mucho balón y pocas ocasiones de gol

A España le sobró balón y le faltaron ocasiones de gol. A la selección se le volvió a atragantar su propio sistema. Sufrió lo indecible para derrotar a Croacia. Fue en los últimos instantes cuando llegó el gol del triunfo, jugada regalo de Cesc a Iniesta y de éste a Navas. España venció y se clasificó primera de grupo. Los italianos pasaron en la segunda posición y no han tenido motivo alguno para seguir pensando que se podía haber producido un amaño.

El equipo español volvió a insistir en la fórmula de llevar el balón por el centro del campo. Se volvió a notar la ausencia de penetraciones por las bandas. Arbeloa apenas sube y a Alba no le ven siempre sus compañeros. Ausentes loa jugadores de banda es imposible llevar la pelota con peligro por el lugar de los centros al área. La entrada de Navas era necesaria, pero se produjo de manera, en mi opinión, poco coherente. Colocar un extremo como el sevillista sin un delantero centro a quien mandarle el balón, como hace en su club con Negredo y Kanouté es dejar a medias la solución. Navas salió por Torres, quien había pasado bastante inadvertido. Al jugador del Chelsea le va el fútbol del contragolpe, del pase largo. Cuando el juego se limita al pase corto al tuya y mía por la zona donde se ubican muchos adversarios en defensa, tiene pocas cosas que hacer.

Para el tiqui-taca acaba siendo más provechosa la alineación de Cesc. Del Bosque sigue manteniendo la duda sobre qué fórmula debe emplear. El Plan B, con extremos y delantero centro, puede ser rentable en encuentros en los que hay atasco por el centro.

Ganó España en partido de fútbol premioso, de juego que recuerda al patrocinado por los argentinos de “cortita y al pie”. En el fútbol actual tal modo no es rentable. El adversario no concede un metro. El triunfo español, sufrido y conseguido en los últimos instantes, echó por tierra todas las insidias italianas. Croacia se marchó a casa. España no le dio oportunidad de continuar.