España golea al bombón coreano

Corea fue un bombón para España. No creó más problemas que el inesperado gol del empate. Ni antes ni después del mismo ofreció grandes resistencias. De Corea se guarda el nefasto recuerdo de la eliminación en el Mundial de su país con la actuación siempre presente del árbitro egipcio Al Ghandour. Ayer, en Berna, fue pan comido. No dio patadas, no hizo grandes esfuerzos físicos con los que suele adornarse y fue aceptando la superioridad española con resignación.

Vicente del Bosque, seguramente, podrá decir, para no enemistarse con los federativos, que ha contado con tiempo para preparar la Eurocopa. Lo cierto es que nunca un técnico había tenido una concentración tan atípica. Nueve de los futbolistas con los que ha estado en Austria y, con quienes ha contado en los partidos amistosos, tras el choque con China, en Sevilla, regresarán a sus casas. Nueve de los que han sido llamados no son de los escogidos.

El seleccionador, que es buen tipo, ha querido complacer a todos y ha confeccionado dos alineaciones en las que ha dado minutos a todos los descartados excepto De Gea e Isco, que se han ido con la selección olímpica.

Ayer, contra Corea, en la segunda parte entraron Soldado, Negredo, y Adrián tres delanteros de los que dos no cuentan. Con anterioridad había jugado Torres. También dio paso a Bruno y Domínguez.

Con variaciones tales como la de retirar a Mata, Alonso y Cazorla fue dejar el equipo a otro ritmo. Gracias a Silva las jugadas ingeniosas no desparecieron. Cuatro goles con Torres, Alonso, Cazorla y Negredo, afortunados rematadores, fue el fiel balance de la superioridad existente entre ambas selecciones.

Del Bosque ha logrado que todos queden contentos. Ganar por 4-1 es mantener el buen nombre de la selección. Otra cosa será la Eurocopa donde los adversarios presentarán más agresividad que la exhibida por los coreanos.