La final europea española, sin confirmar

La ilusión por ver en la final europea a Madrid y Barcelona comenzó a fraguarse, de manera dudosa, en Munich. El Madrid, sin embargo, pese a la derrota, alcanzó, con un gol en su casillero, favoritismo para clasificarse en el Bernabéu. El Barça tenía que cumplir en Stamford Bridge para que ver a dos equipos españoles en la final, que no sería la primera vez por cierto, empezara a confirmarse y perdió. Los dos están obligados a remontar lo que empieza a ser complicado dadas las dos inesperadas derrotas.

La derrota del Madrid no puede considerarse hecho definitivo. El Madrid está sobrado de calidad para imponerse al Bayern. Si en la ida Cristiano no apareció, sería impensable que en el Bernabéu no mostrara su verdadera dimensión. Apostar por el Madrid no será tirar el dinero.

El Barcelona debería haber ganado ante el Chelsea porque hizo el mejor juego, creó las ocasiones más claras de gol y se topó con un contragolpe en el que Drogba no falló. En el Barça hubo errores garrafales ante Cech. Alexis, solo frente al guardameta, mandó el balón al larguero y Cesc Fábregas erró dos ocasiones clarísimas.

El equipo barcelonés dominó durante todo el partido. De ser a los puntos como en el boxeo habría ganado por superioridad manifiesta. Y ello a pesar de que medio equipo estuvo más flojo de lo que es habitualmente. Ni siquiera Messi salió al rescate. Falló Iniesta, estuvo desdibujado Cesc, que lleva así varias jornadas de Liga, Xavi no halló el pase decisivo, Alexis estuvo torpe y Guardiola, cuando el equipo estaba maniatado, en lugar de recurrir a abrir el campo con Tello, el más atrevido de los extremos, alineó a Cuenca que tampoco está muy fino últimamente.

El Barcelona dominó, acorraló al Chelsea, pero volvió a empecinarse en buscar por el centro de la zaga contraria las paredes con que llegar al gol. Jugó con demasiada parsimonia. Para ganar hay que dar más velocidad el balón. Contra un equipo que se queda muy ordenado delante de su portero hay que abrir más el campo, buscar las penetraciones por las bandas y, sobre todo, más rapidez. El Barça fue menos Barça. Le cuesta demasiado marcar goles.