Sin bronca ganó el Madrid en Nicosia

El Real Madrid era grande antes de que llegara Mourinho y lo seguirá siendo cuando éste desaparezca del Bernabéu. El club está por encima de las personas que lo presiden, entrenan o forman parte de la plantilla profesional. Por la entidad han pasado gentes que han dejado huella e individuos, muy pocos, cuya memoria nunca será enaltecida. Entre estas está, sin duda, el actual entrenador cuya labor en lo deportivo no es lo brillante que se esperaba y en lo humano es detestable.

Mourinho ha traído al Bernabéu un estilo que nunca había sido la norma de la entidad. Su afán de protagonismo, su hambre de gloria, le llevan a adoptar posturas que ya no gozan del aplauso de los socios sensatos. En su honor hay que decir que si cuenta con admiradores: los Ultrasur. Mourinho ha sido capaz de convertir el fútbol en constante refriega verbal. Anoche jugaba el equipo el primer encuentro de cuartos de final de la Liga de Campeones y en los medios informativos primaban los asuntos polémicos. Hubo un tiempo en que cargó la sobre Jorge Valdano la sospecha de que filtraba noticias a los medios informativos. En su punto de mira estaba el redactor de EL Pais, Diego Torres, magnífico periodista, argentino como Valdano. La salida de éste del club  ha demostrado que no estaba en lo cierto porque el periodista sigue contando con buena información de dentro del club y vestuario.

Resulta indignante que adopte actitudes dictatoriales hasta en las conferencias de Prensa a que obliga la UEFA. En Chipre compareció ante los medios, abandonó el silencio y cortó la palabra a Khedira cuando éste iba a responder a una pregunta que no le gustó. Khedira se limitó a decir en un micrófono: “Yo solo soy un jugador”.

Uno de los grandes méritos del entrenador ha consistido en crear grupos dentro del vestuario. De una parte están los portugueses, que como él son dirigidos por Jorge Mendes, los alemanes, Ozil, Sahin. Khedira y Altintop, que ronronean por lo bajini en su idioma, y los españoles sobre los que suele cargar la responsabilidad de un error a una simple falta.

Contra el Apoel no hubo necesidad de emplearse a fondo. Solamente cuando entraron en el campo Kaká y Marcelo se jugó con más velocidad, se llegó por la banda izquierda, lo que no había hecho el sustituido Coentrao, llegaron los goles.

El Apoel no podía ser adversario para el Madrid. Es sorprendente que haya llegado a cuartos de final. Se limitó a defenderse y durante más de medio tiempo mantuvo su puerta a cero. Era a lo más que podía aspirar. Si el Madrid se hubiera empleado a fondo, el resultado habría sido muy abultado. Le bastó con los tres tantos. La eliminatoria está resuelta.