Mourinho y Butragueño discrepan por el silencio

Al Real Madrid de las histerias sólo le faltaban las mentiras. Según su pintoresco entrenador no fue él quien prohibió las declaraciones a la prensa. Según el invitado de honor de la directiva, Emilio Butragueño, el silencio de los corderos se debía a una decisión de los técnicos y “el vestuario”. No se ponen de acuerdo y ha tenido que ser la norma de la UEFA, que obliga a comparecer a los entrenadores, la que ha propiciado el cruce de declaraciones no coincidentes.

Lo importante en esta ocasión no es si el gato es negro y ni siquiera que cace ratones. Lo fundamental esta semana está en obtener un buen resultado en Chipre para afrontar los cuartos de final de Liga de Campeones con el viento a favor en el partido de vuelta en el Bernabéu.

Nos hemos pasado el tiempo reclamando la oportunidad de ver en el equipo a los jugadores más técnicos para poder disfrutar de un juego eficaz en el contragolpe, pero tan creativo en su concepto, que cuando nos anuncian que por las ausencias de Xabi y Lass va a jugar Granero, es obligado poner en duda tal decisión aunque contra el equipo chipriota es la ocasión propicia para conceder minutos a futbolistas con calidad. Granero estaba castigado por la falta que le hizo a Cazorla y propicio el gol del empate.

El Madrid con Granero, Ozil y Kaká puede dar otro perfil. Con los tres en el césped es probable que Cristiano, Higuaín y Benzema tengan más oportunidades para regresar con el horizonte de los cuartos muy despejado.

El fútbol puede ser brillante y emotivo con diversas fórmulas. Todas son buenas siempre y cuando la que se programe se ajuste más a las características de los jugadores. Al Madrid le va bien el contragolpe, la rapidez en el desplazamiento y el pase largo a espaldas de los defensores contrarios, pero ello no está reñido con los detalles de artesanía.

El Madrid parece que recuperó la paz interna al golear a la Real Sociedad. En Europa hay que tomarse las incidencias del partido con más respeto. En Europa no se consiente que los Rui Faria y Chendo presionen el cuarto árbitro o pongan a pan pedir al juez de línea. Los médicos del equipo deberían recomendar sesiones de terapia colectiva con el fin de no caer en los desmadres. Los jueces de la competición continental no miran hacia otro lado como el Comité español. La disciplina europea es distinta. Más seria.