Europa traerá sosiego y declaraciones

La disputa de los partidos de Liga de Campeones aportará momentos de serenidad. Incluso Mourinho estará obligado a comparecer ante la prensa intencional. Hasta ahora había dado orden de que nadie del Madrid abriera la boca. Ni una sola declaración. Le basta con echar mano, como buen ventrílocuo, de su Rockefeller particular, un tal Paramés, para decir alguna sandez en las redes sociales.

En los partidos de competición europea el entrenador del Madrid, y el grupito de sus histéricos futbolistas, se tientan la ropa antes de acusar de ladrones a los árbitros y, por supuesto, saben que llamarles hijo de puta es insulto grave y duramente castigado. No ocurre lo mismo en España donde mentar a la madre es sólo desconsideración.

Tras la goleada a la Real Sociedad se supone que el equipo recobrará cierto sosiego. Para seguir adelante, aunque el adversario sea un bicoca como es el caso del Apoel de Nicosia, es suficiente jugar sin otra preocupación que la de ganar la eliminatoria.

El Madrid no va a sufrir para plantarse en la siguiente ronda. El equipo que le ha caído en suerte es el más flojo de los que quedaban en el bombo. Llegar a semifinales es un paso en el que no debe haber sobresaltos.

El Madrid necesita muy poco para marcar un gol. Hay socios que desearían que hubiera más elaboración y ello no parece que sea necesario. Para ganar no existe una sola fórmula, ni es necesario seguir el patrón de otros equipos. Los madridistas deben sentirse felices con el juego de su equipo. También es emocionante ver como en cada contragolpe hay peligro de gol.

Es error jugar con tanta presión psicológica como en Liga, torneo en el que ha surgido miedo porque el Barça se ha acercado a seis puntos. Pueden ser más que suficientes.