Messi, el mejor, pero no de la historia

Se puede proclamar que Lionel Messi es el mejor jugador del mundo, pero es muy pronto para afirmar que es el mejor de la historia. Ha superado a César en la tabla de goleadores barcelonistas, es posible que vuelva ganar la “Bota de Oro” y el “Balón de Oro”, pero las comparaciones con jugadores de otras épocas es asunto problemático.

Los grandes futbolistas de la historia serían figuras en la época actual y, sin embargo, tal vez no alcanzarían los mismos brillos. Entre otras razones, porque hoy se juega de distinta manera. Además, hay quien se ofende cuando se pretende compararle con alguien como es el caso de Pelé. No desea que nadie ose rebajarle un escalón de la peana.

Messi no ha ganado mundiales como argumenta Pelé. Se suele decir lo mismo de Di Stéfano que en tal historial está por debajo del brasileño, aunque en otras cuestiones fue número uno. El tercero en discordia es Maradona quien, además de maravillar, también fue campeón del mundo.

Messi es el más parecido a Maradona y también por tal condición hay que esperar. A quien no debe incluirse en la orla de los más grandes es a Cruyff que no atesora ninguno de los méritos que adornan a los tres citados. Cruyff se explayó futbolísticamente muy poco tiempo y el día en que pudo alcanzar el título mundial, en Munich en 1974, se acongojó ante el alemán Berti Vogts y Holanda perdió el campeonato.

Lionel Messi es el último recurso del Barcelona cuando el partido se tuerce. Es también el primero cuando hay que comenzar poniendo las cosas en claro. Es intuitivo, listo, inteligente, preciso en la mayoría de los toques de balón, inventa sobre la marcha y convierte una jugada cualquiera en espectáculo para recrearse.

Ha superado ya el número de goles de César, el máximo goleador del Barça, y lo ha hecho como sin darle importancia. No saca pecho, no se vanagloria, no tiene gestos despectivos con los compañeros si no le pasan en el balón cuando está mejor colocado. Nunca tiene frases hirientes para los adversarios y está en el Olimpo sin presumir de ello. No hay gol que no dedique a aquella abuela que siendo una pulguita lo llevaba al potrero para que jugara con quienes le sacaban dos palmos. Ha crecido menos física que futbolísticamente.

Es, actualmente, el mejor del mundo. El mejor de la historia será análisis que habrá que hace dentro de unos años.

El martes, como en otras ocasiones, cuando el Barça estaba en apuros, salió al rescate. Tres goles lo coronaron de olivo de nuevo.