Fracasó Mourinho y Pepe avergonzó

José Mario dos Santos Félix Mourinho pierde el oremus cuando se enfrenta al Barcelona. Ya no sabe que tecla tocar. De nuevo ha caído en el Bernabéu ante su peor enemigo. Y eso que preparó una alineación que debió estimar revolucionaria para conseguir el triunfo que capacitara para ganar la eliminatoria. De nuevo fracasó. Otra vez su fórmula fue errónea.

Mourinho se pasó varios días amagando sobre la alineación y el sistema que iba a oponer al Barcelona. Ciertamente lo sucedido no es del todo desfavorable porque en Liga perdió 1-3 y en Copa ha sido 1-2. Algo ha mejorado. El entrenador madridista pensó en un partido a las bravas, en el que se impusiera la fuerza a la clase. Se planteó el encuentro como un equipo de clase media que ha de remediar la diferencia de calidad por otros métodos.

El personal madridista quedó estupefacto cuando oyó el once del comienzo. Altintop, uno de los contratados de esta temporada que no ha jugado, que llegó lesionado como Sahin –parece que Mourinho los adquirirá en un “outlet”- apareció como lateral derecho que no es su puesto habitual. Hizo lo que pudo para contener a Iniesta y no quedó mal del todo.

Para el centro de la zaga volvió a recurrir a Carvalho, que lleva meses sin jugar. En lugar de Marcelo, que está rindiendo eficazmente, colocó en la izquierda de la línea a Coentrao, jugador que ha costado 30 millones de euros de traspaso y cuya eficacia está muy por debajo de lo que se pretende.

La solución fue colocar a Pepe, gachó de horca y cuchillo, para que parara al centro del campo barcelonista. Con Xabi Alonso al lado, que también recurre cada vez con más frecuencia al juego duro, a veces incluso violento y Lass compuso una zona de contención más que de creación. El Madrid, sin Ozil, no tiene quien le dirija y sin Di María carece de penetración por la banda derecha.

Para que nadie dijera que no arriesgaba colocó delante a Cristiano, Higuaín y Benzema. Los tres acabaron jugando más en el centro del campo que en el ataque. Defendieron como si su función primordial fuera esta.

Ver a Cristiano sacrificándose en defensa persiguiendo a Dani Alves hizo recordar a Samuel Eto´o en la eliminatoria de Liga de Compones en la que el Inter defendió con diez. La fórmula de esta ocasión tampoco resultó satisfactoria.

Al margen del baño que le dio el Barça durante la mayor parte del encuentro, los socios madridistas salieron del Bernabéu avergonzados por la actitud de algunos de sus jugadores que recurrieron a la violencia cuando vieron el partido perdido. Xabi se pasó y Pepe volvió donde suele.

El central avergonzó a todo el madridismo con el pisotón que le dio a Messi en la mano. Hay sentimiento generalizado de que este tipo de futbolistas no deben permanecer en un club que pretende ganar o perder con señorío. Pepe mancha la imagen del club. El clamor en su contra debería llevar al club a imponerle una multa por su indecorosa actuación.

El árbitro, el engominado Muñiz Fernández, que solamente ve faltas graves en equipos de clase media o baja no escribió en el acta los actos deplorables ocurridos. El Comité de Competición sin tales advertencias no actuará porque no lo hace de oficio.

El Madrid si tiene la obligación moral de imponerle una sanción por su mala fe aunque tal vez podría beneficiarle el argumento de que, en definitiva no hace mucho más de lo que hace su entrenador que mete el dedo en el ojo del segundo entrenador barcelonista.