La crisis moderará el mercado invernal

El mercado invernal no apunta a grandes novedades. La crisis económica va a moderar los excesos de otros años. Las telarañas de las cajas de los clubes han tenido su primer síntoma inequívoco en el hecho de que solamente Héctor Cùper, Juan Carlos Garrido y Gregorio Manzano han sido destituidos. La falta de posibles ha mantenido a más de un entrenador en el puesto. Lo inevitable será algún traspaso y alguna incorporación en busca de los resultados que hasta ahora no han llegado. Pero poca cosa.

Cholo Simeone ha llegado en plan salvador, pero lo primero que va a hacer es reclamar la presencia de algún jugador que de validez a sus planteamientos. El Atlético ha fichado mal y se ha desprendido de dos grandes delanteros, Forlán y Kun Agüero. Si se pensó que con ello se mejoraría la columna del haber fue error porque, finalmente, habrá que reforzar más el ataque porque con el colombiano Falcao no ha sido suficiente para mejorar. Afortunadamente, Adrián ha confirmado las esperanzas puestas en él. Sin embargo, para que el equipo tenga presencia en vanguardia es necesario que exista el jugador de centro del campo capaz de crear juego.

El Villarreal se ha despedido la Liga de Campeones sin un solo punto y ha sido eliminado de la Copa del Rey por el Mirandés, equipo de Segunda B. La ausencia de Cazorla no ha sido lo más determinante para que en el campeonato liguero se esté al borde de los puestos de descenso.

La falta de una defensa tan eficaz como era Capdevila también se ha notado, pero lo más lamentable ha sido la lesión de Rossi que ha dejado al equipo sin pegada. Nilmar sin Rosssi vale la mitad.

La situación deportiva del Villarreal es agobiante y económicamente tampoco está para tirar cohetes. No obstante, para salvarse de la quema tratará de incorporar un delantero con el que afrontar la segunda parte del campeonato con posibilidades de salir del atolladero.

Todas las contrataciones que se intenten tendrán dos aspectos prioritarios: cesiones o fichajes baratos. El mercado no dará, como se decía antaño, duros a peseta.