La ética no adorna siempre al fútbol español

Albert Camus, portero del equipo Universidad de Argelia, dijo que todo lo que sabía de ética lo había aprendido en el fútbol. De tal conocimiento no pueden presumir en el Atlético de Madrid. Han dado a conocer la destitución de Gregorio Manzano antes de comunicársela al propio interesado y ha tenido que ser éste quien preguntara si es ético lo que han hecho con él.

La ética, los buenos modales, están reñidos con la mayoría de los estamentos futbolísticos. Una cosa es que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, como es su obligación moral, afirme que tiene en el equipo al mejor entrenador del mundo, y otra, que éste menosprecie el título mundialista conseguido por el Barcelona en Japón.

No es de recibo que entre el Madrid y el Barcelona se crucen constantemente frases más o menos hirientes. Hay futbolistas que sí son capaces de pronunciar frases sensatas y auténticamente plausibles. Fernando Torres, actualmente delantero del Chelsea, ha sido protagonista de una de ellas.

El ex jugador del Atlético está más que cuestionado. Sus últimas actuaciones en la selección no han sido satisfactorias. La suplencia en el Chelsea, que lo fichó por una millonada al Liverpool, está, aparentemente al menos, justificada dado que no se le ha visto un partido en el que haya rendido de acuerdo con lo que vale y su historial.

De Torres se desconfía y se argumenta que de seguir como ahora no deberá estar en la lista de los seleccionados para la disputa de la Eurocopa este verano. El jugador ha dicho que si vuelve a su nivel será imprescindible en la selección. Pero es consciente de que actualmente no está para ser titular y ni siquiera suplente.

Cuando se polemiza sobre la conveniencia de que Vicente del Bosque llame al equipo nacional al delantero centro del Valencia, Roberto Soldado, el máximo goleador entre los españoles, ha terciado el propio Torres y ha afirmado que Soldado debe ser convocado aunque ello pueda acarrearle la propia eliminación. La actitud del otrora bautizado “El Niño” está dentro de la ética más plausible.

Fue bonito que los jugadores del Barça exhibieran la camiseta de ánimo hacia Villa en la final del Mundialito y fue emotivo que en Mestalla lucieran una similar los jugadores del Valencia quienes fueron sus compañeros. La solidaridad también signo de integridad.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético, ha salido a defender a Gregorio Manzano. Pero él sabe que, con su consentimiento o a sus espaldas, se ha preparado el despido del entrenador y el fichaje del Cholo Simeone. No ha habido aquí ni pizca de comportamiento ético. Se han ciscado en ello.