El fútbol, en crisis económica, triunfa deportivamente

El Fútbol Club Barcelona ha ganado trece de los últimos dieciséis títulos posibles. Los éxitos no son, pese a ello, lo más ponderado mundialmente. Lo que se destaca y llama la atención es su juego, el fútbol del que ha impregnado a la selección nacional campeona de Europa y del Mundo. El Mundial de clubes ganado en Japón ha sido la guinda con la que se adorna el pastel de 2011. Pero el fútbol español está gravemente enfermo por la crisis económica.

Los éxitos barcelonistas están fundamentados en su política casera. La mayoría de sus componentes han sido amamantados en La Masía. La mayoría es también catalana lo que añade un plus de emotividad a su fútbol. Los jugadores del equipo azulgrana no son todos mercenarios como ocurre con la mayoría de los grandes astros. En ellos hay un componente sentimental que no debe ser desdeñado.

Aunque todos, como es natural, deseen obtener los máximos beneficios económicos por el ejercicio de su profesión, añaden a su esfuerzo la creencia de que lo hacen por un club distinto y cuya representatividad social en el ámbito catalán es muy significativa.

Hace unos años, Florentino Pérez tuvo clara la idea de que el Madrid debía fundir la idea de los Zidanes y Pavones, es decir, la conjunción de grandes estrellas, las mejores del mundo en su propósito, y el aporte de los beneficios de la cantera.

Los jugadores salidos de las divisiones inferiores no han contado en los últimos años con el placet de los entrenadores de turno. Actualmente, el número de jugadores madridistas de nacimiento es escasísima. Caben todos en una berlina. Tal vez esta temporada el club madrileño vuelva a ganar la Liga y quizá la Liga de Campeones, pero ello será tras vulnerar la idea primera del presidente.

El Barcelona no sólo practica un fútbol envidiable y al que aspiran ahora los mejores clubes del mundo, sino que ello es consecuencia del sistema que se sigue. Todos los equipos, desde los infantiles, tratan de practicar el mismo juego. Por ello, cuantos se van incorporando al primer equipo lo hacen con el ADN concreto.

El futuro del fútbol es incierto. La economía también lo está condicionando. Hay más de veinte clubes de categoría nacional sometidos al concurso de acreedores y en el caso del Mallorca los acreedores han aceptado una quita del cincuenta por ciento. Los clubes, incluidos Madrid y Barcelona, los más poderosos, no pueden soportar las nóminas. El cambio se impone.

El futuro, al menos hasta que escampe y ello tardará en llegar, impone el recurso del cultivo de las canteras. Hay que evitar los desorbitados salarios. Es necesario acudir al control de salarios y evidentemente, al reparto racional justo y necesario de ingresos, como los de televisión, que corresponden a todos los clubes.