Los grandes partidos, para los mejores árbitros

La designación de árbitros para dirigir los partidos más importantes el calendario sigue siendo asignatura por aprobar. El Comité Nacional de Árbitros continúa a su aire y de ahí los problemas. Teixeira Vitienes II no era el colegiado más apropiado para el Valencia-Madrid y Sánchez Arminio, responsable del colectivo, no tuvo empacho en adjudicarle tal responsabilidad.

Ocurrió lo que se podía sospechar. El encuentro le vino grande. Había mucho que pitar y mucha disciplina que imponer y todo se le fue de las manos. Amonestó sin demasiada equidad y en el momento decisivo del partido, en el instante final, no tuvo valor para decretar el penalti que, según las imágenes de televisión, cometió Higuaín.

Situaciones como la del sábado en Mestalla sirven para alimentar la teoría de las desigualdades que se dan en lo partidos en lo que toca a las decisiones de los jueces del encuentro. La vieja teoría decía que para el Madrid había halcones o palomas según conviniera y decidiera el entonces presidente de los árbitros José Plaza.

El penalti de la polémica se enmarañó más cuando “La Sexta” trató de ocultarlo al negarle las imágenes al Valencia. Tuvo que ser Jaume Roures, presidente de Mediapro y que posee los derechos televisivos, quien diera su conformidad para que lo sucedido pudiera ser examinado por el club que se creía perjudicado.

Roberto Soldado, doble goleador valencianista, ha echado mano de la memoria para recordar que en la campaña pasada David Albelda fue expulsado del Bernabéu por un balonazo que le dio en el pecho y cuya sanción no fue refrendada por el Comité de Competición que le retiró la tarjeta. El árbitro, el inefable Pérez Lasa quedó con el trasero al aire, pero el daño ya no tenía reparación futbolística porque el Valencia ya había perdido el partido.

Los problemas arbitrales son similares a lo de ciertos entrenadores. La alineación inadecuada de un futbolista puede crear inferioridad en el juego. Unai Emery, técnico valencianista, el pasado sábado insistió en alinear a Feghouli y el equipo cambió cuando recurrió a Pablo Hernández y Jonás. El arreón final le acercó a la victoria y al menos se ganó el derecho a intentar el empate, pero el árbitro no era el hombre idóneo para esta ocasión.

El Comité Nacional de Árbitros, que tiene todo el poder para otorgar la responsabilidad de los partidos más importantes del campeonato, debería ser más mirado. Un colegiado de escasa experiencia en Primera no era el más adecuado para una ocasión a la que se debía presuponer conflictos por lo mucho que estaba en juego.

Mourinho, tan aficionado a culpar a los árbitros de los resultados adversos debería anotar en su haber a Teixeira Vitienes II. Le echó una mano en el instante final. En Valencia afirman que penaltis como este sí se señalan en el Bernabéu.