El Madrid mata a la contra

El Ajax de Ámsterdam ya no es “el más poderoso” como se decía de el a imagen de un detergente de hace años. Su poder ha quedado en el olvido. Es la sombra de aquel equipo liderado por Johan Cruyff, con jugadores que componían casi toda la selección holandesa. Ante el Madrid, en el Bernabéu, fue equipo al que se podía golear. Se marchó con menos tantos de los que se suponía visto lo sucedido. Los madridistas matan a la contra.

El equipo holandés dirigido por uno de los gemelos De Boer, trató de plantar cara al Madrid y durante veinte minutos le disputó la pelota y la tuvo más en su poder. Y no contento con ello puso en aprietos a Iker Casillas, quien tuvo que evitar una par de tantos. El primero en el primer minuto del encuentro. Pareció que iba a suceder como ante el Getafe.

El Madrid tardó en hacerse con el mando y cuando lo consiguió rompió el partido. Lo hizo al modo en que se mantuvo en primera fila el conde de Aragonés hasta que descubrió una generación de pequeñitos y jugones con los que ganó la Copa de Europa de naciones.

Fue fantástico el gol en el que medio equipo participó en la jugada. El pase largo de derecha a izquierda de Xabi Alonso para Cristiano, sirvió para que el balón pasara por Ozil, Kaká y Benzema. Fue jugada rápida que desmanteló la zaga holandesa.

El juego madridista no acaba de convencer a los más ortodoxos porque viven obsesionados por el fútbol del Barcelona. Ganar es la principal función de los equipos y el modo de conseguirlo no suele pasar a la historia. Cada competición deja escritas sus mejores páginas con los resultados. Nunca por el juego practicado.

El Madrid practica el contragolpe como el Atlético de los mejores tiempos de Luis Aragonés. La diferencia está en la calidad de sus delanteros. Cuando además entra en combinación Xabi Alonso la potencialidad crece geométricamente y los goles acaban llegando en contra de los datos que, como en este caso, llegaron a señalar mayor posesión por parte holandesa.

La primera jornada de la Liga de Campeones se sustanció con la nueva derrota del Villarreal. Esta vez, en Nápoles. Su futuro indica que con suerte, caerá en la Liga Europa. Este Villarreal ni se parece a aquel que llegó a las semifinales y cayó por el error de Riquelme en el penalti que falló.