Barça y Madrid no son invencibles

No son invencibles. Barcelona y Madrid, probablemente, ocuparán las dos primeras plazas de la Liga al final del campeonato, pero con sufrimiento. Ambos empataron sus dos salidas. La del Barça en Valencia, más meritoria que la del Madrid en Santander. Habíamos previsto marcha triunfal y hasta ahora han tenido más problemas de los pronosticados.

El entrenador del Madrid está sentando plaza de predicador. Cada vez que habla gana enemigos. Tras los dos empates barcelonistas en San Sebastián y Camp Nou ante Milán, tuvo su arranque pedagógico y dijo que es mejor perder un partido que empatar dos. Si las matemáticas no fallan una derrota cuesta tres puntos y con dos empates se suman dos puntos. O sea, dos a cero. Quiso decir, quizá, que con dos igualadas se pierden cuatro.

Lo que no se sabe es lo que dirá en Madrid al regreso de Santander donde su equipo enlazó nueva jornada sin ganar. Perdió en Valencia frente al Levante y solamente igualó a cero en los Campos de Sport de El Sardinero. Un punto de seis posibles. No se me ocurre la salida que tendrá respecto de dos frustraciones.

El Madrid hizo un partido mediocre y únicamente encerró al Racing en los últimos quince minutos. Los santanderinos se defendieron con orden y buscaron esporádicamente el contragolpe. En más de uno la ocasión de gol fue clara.

La jornada se llenó de emociones por lo que podía suceder en Mestalla. El líder recibía al campeón. Para los madridistas, el consuelo estaba en la victoria valencianista. No importaba que sumara más puntos porque se supone que se le alcanzará.

Valencia y Barça salieron a disputar su partido a pleno rendimiento físico. El Valencia no se arredró ante el mejor equipo del mundo y le trató de igual a igual. Hasta se permitió el lujo de jugar al toque y de empeñarse en manejar el balón sin que este fuera propiedad azulgrana.

Dos entradas por la banda izquierda de Mathieu, velocista extraordinario, posibilitaron los dos goles valencianistas. Falló Soldado el más claro y se marchó al descanso con ventaja corta. Se suponía que en la segunda mitad los barcelonistas acabarían imponiendo su gran calidad.

Para ello tenían que desarticular al Valencia en el que Albelda era la pieza de seguridad, Rami destacaba poderosamente en el centro de la defensa, Banega quería manejar la pelota como los artistas barcelonistas y Soldado y Pablo estaban dispuestos al remate. Emery dio descanso a Albelda y le suplió con Tino Costa, que no es jugador de características similares.

El encuentro mantuvo la emoción, las jugadas de gol y conflictos en ambas áreas hasta el final. El empate conseguido por Cesc Fábregas hizo justicia. El Valencia tuvo las mejores ocasiones para haber resuelto el partido a su favor durante el primer tiempo y fue el Barça el que hizo más esfuerzo en la segunda.