El público levantinista se cachondea de Mourinho

Las palabras, como las escopetas, también las carga el diablo. Le ocurrió al pintoresco entrenador del Real Madrid, José Mourinho. Quiso gastar una broma aprovechando unas frases de Guardiola, a quien envidia tanto como desprecia, y dijo aquello de que él y el Madrid iban a luchar para evitar el descenso. La coña marinera sirvió para que en el campo del Levante gritaran “a segunda, a segunda”.

Lo peor que le puede ocurrir al Real Madrid es que por culpa de su entrenador lo tomen a chacota. Bastante tenía con la animadversión que ha crecido en los últimos tiempos a causa de la prepotencia y las actitudes de algunos de sus jugadores.

El pintoresco ha tenido una salida de pata de banco inesperada. Culpar a los árbitros es habitual en él, a excepción de ocasiones como la de Clos Gómez quien al modo de Guruceta convirtió una falta fuera del área en penalti. Esta vez, además de culpar al colegiado fundamentó la derrota en su centrocampista Khedira.

Me parece injusto cargar sobre el turcogermano la responsabilidad de lo sucedido. Ni los más fervientes aduladores del Madrid se han abstenido en destacar los errores de “Pito” Mourinho. Perdió el equipo pero el entrenador fue quien decidió una alineación inadecuada.

El míster madridista va a conseguir que Coentrao acabe convertido en jugador despreciado a pesar de sus buenas condiciones. Se ha empeñado tanto en hacerle jugar para justificar la inversión de treinta millones de euros que le destina a varios puestos y el muchacho no se centra. De ello no es culpable Khedira.

Es posible que el árbitro fuera excesivamente reglamentista cuando expulsó a Khedira, aunque también fue excesivamente complaciente con Pepe, jugador al que se le tiene excesiva consideración. Mereció la expulsión más que su compañero.

El Madrid perdió en el campo del Levante donde no ha ganado todavía y ni siquiera ha marcado un gol. Empató a cero en Liga, perdió 2-0 en Copa y cayó de nuevo esta vez en Liga. Parece excesivo considerar que el equipo madrileño no supera el síndrome de los colores azulgrana. Y el Levante no es el Barça.

La derrota del Madrid ha servido para alimentar la esperanza de que el campeonato mano sea un mano a mano con el Barça, equipo que solamente empató en San Sebastián. Ambos se han dejado puntos en campos en los que se gana el torneo.

En semana gloriosa para el baloncesto y anuncio de nueva victoria en Copa Davis, Mourinho ha conseguido atraer sobre su figura nuevos titulares y nuevas polémicas. Esta vez le han fallado algunos turiferarios que no han tenido otro remedio que aceptar el mal juego del Madrid.