Barça y Valencia tropiezan en Europa

Decíamos ayer… que Europa cree en el Barça y el Madrid como grandes favoritos para ganar la Liga de Campeones y el equipo barcelonés empató en casa con el Milán. De tales sorpresas tampoco está libre el Madrid y, sin embargo, ambos mantienen su prestigio y favoritismo. El Valencia no tanto.

Ocurre que el Barcelona en cuatro días ha dado muestras de inseguridad. Entre Anoeta y el Camp Nou ha causado sensación de que parece haber perdido parte de su magia. Las lesiones han convertido su defensa en lo más débil. La obsesión por fichar a Alexis Sánchez y Cesc Fábregas impidió pensar en un central que pudiera suplir en condiciones técnicas y físicas a Piqué.

Al Barça le marcan goles en los saques de esquina lo que demuestra su escasa fiabilidad en el juego aéreo. Lo peor, con todo, ha sido su ineficacia para sentenciar los encuentros. Cobró ventaja en Anoeta y se relajó. Remontó el resultado frente al Milán y después de pasear el balón durante muchos minutos no lo hizo correr hacían el marco contrario.

No es buen síntoma que haya decaído el equipo que sin apenas sesiones de entrenamiento ganara la Supercopa de España al Real Madrid, que si se había preparado para esta confrontación, y obtuviera la Supercopa de Europa frente al Oporto.

Contra el Milán volvió a encontrar unos instantes el genio de Messi quien posibilitó el empate y halló en Villa el gol en libre directo que le dio ventaja. En el primer minuto del encuentro le marcó Pato y en el último, le empató Thiago Silva, un central. Dos errores de concentración

La fórmula de la liguilla del comienzo permite corregir errores, pero no es lo mismo pasar como primero que como segundo e igualar con el Milán tiene ese riesgo.

Tampoco tuvo comienzo feliz el Valencia, pero aquí hay más explicación. Unai Emery, su entrenador, nunca encuentra la alineación ideal y por ello cambia de un partido para otro. Una de sus genialidades fue descomponer el conjunto para disputar el partido más importante del grupo. Es el que obligaba a ganar, dado que es el adversario más débil y allí, presumiblemente, vencerán Chelsea y Bayer Leverkusen.

El Valencia jugó con futbolistas que no habían valido para los primeros partidos del campeonato nacional. Contra el Genk jugaron varios suplentes. Emery volvió donde suele. No es extraño que el presidente del club, Manuel Llorente, aunque le renueva el contrato, diga que le gustan los entrenadores que ganan.