Mourinho avergüenza al Madrid

José Mario Dos Santos Félix Mourinho ha llenado de vergüenza al Real Madrid y no por no ganar, sino por no saber perder. Se le han acabado los argumentos contra los árbitros. Su equipo ha sido incapaz de triunfar aun jugando mejor. Tal vez porque ha empleado métodos de equipo modesto, de conjunto que trata de equilibrar la diferencia de calidad con juego marrullero y de contacto.

El Madrid, que ha perdido la Supercopa con el Barcelona, ha fracasado porque ha hecho la pretemporada pensando en esta competición y pensando que iba a ser superior físicamente. En el fútbol, como en otras facetas de la vida, como dijo Unamuno a Millán Astray, además de la fuerza hace falta tener la razón.

El Barça no ha podido desarrollar su fútbol en ninguno de los dos partidos. Ha acusado la falta de preparación física, pero se ha valido de la calidad de Messi para desequilibrar la balanza. Por el contrario Cristiano Ronaldo, como suele ocurrir en los grandes retos, no ha sido baza suficiente para que ganara su equipo.

Mourinho ha creado en su equipo un ambiente extremadamente hostil hacia los jugadores barcelonistas y de ahí los atropellos de Khedira, las patadas de Pepe, los desafueros de Marcelo y las salidas de pata de banco de Sergio Ramos.

Mourinho está destrozando la selección española. Entre los jugadores internacionales han nacido querellas que a Vicente del Bosque le resultará muy difícil obviar. La armonía ha quedado rota definitivamente. Hasta Villa perdió el oremus con Ozil.

Mourinho no tuvo mejor ocurrencia que meter un dedo en un ojo de Tito Vilanova, segundo entrenador barcelonista. Luego, en la conferencia de prensa, lo ninguneó dándole otro nombre y diciendo que no sabía quien era.

El entrenador del Madrid está llenando de vergüenza al club y ya hay socios que cargan las culpas sobre Florentino Pérez. Le concedió total autoridad sin cortarle nunca el discurso provocador e insultante.

Florentino debe plantearse el futuro con el actual espíritu matonista de su entrenador. Y debe pensar en la posibilidad de someter a varios jugadores a terapia de grupo con el fin de que la perturbadora influencia de Mourinho disminuya. A Pepe, reincidente todos los años, y a Marcelo, debe recomendarles acudir a alguna clínica en la que estudien su mente y les prescriban la terapia adecuada.

 

 

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