Kun Agüero deja dineros y paz

Kun Agüero ha dejado de ser un problema para el Atlético de Madrid. Su marcha al Manchester City tiene varios aspectos favorables: el club hace caja, se desprende de un futbolista conflictivo y deja el vestuario pacificado.

El fútbol europeo disfrutó unos años de los beneficios de los caballos blancos, de los poderosos empresarios que pusieron sus dineros en los clubes en busca de notoriedad social.

En los últimos tiempos, además de grandes financieros como los surgidos de Rusia, han aterrizado en las grandes ligas continentales los jeques árabes. Los dineros del petróleo compiten para convertir los clubes en que han tomado posesión en las grandes referencias futbolísticas.

El Manchester City parece que todo lo puede y cada temporada adquiere lo mejorcito del mercado. Ello está encaminado a restar poder al otro Manchester y a impedir que el Chelsea de Román Abramovich posea mejor imagen petrolífera.

En España las apariciones milagrosas hasta la fecha únicamente se han dado para crear conflictos, como el del indio que engañó a los accionistas del Racing. Afortunadamente, de momento, este no es el caso del jeque Al Thani, que quiere hacer del Málaga un equipo de gran presencia en Europa.

El City se ha llevado por la fabulosa cantidad de la cláusula de rescisión de Kun Agüero, más de cuarenta millones de euros, y el jeque malaguista ha contratado a Santi Cazorla, por veinte, para completar una plantilla extraordinaria.

El City lleva varios años mejorando su equipo y aún no ha desbancado a los grandes ingleses. El Málaga ha invertido más que ningún club esta temporada y el equipo tampoco va a ganar la Liga.

Los grandes conjuntos no se construyen a golpe de talonario. Hay que armarse de paciencia para llegar a poseer un elenco campeón. Le está pasando al Real Madrid, que ha gastado fortunas, y el Barcelona lleva tres años imparable.

En el fútbol, además de dineros hace falta paciencia para aguardar a que caigan los frutos.