Schleck vigiló a Contador y ganó Evans

Se equivocó Andy Schleck. Como “La Paloma” de Rafael Alberti creyó que el norte era el sur y se equivocó. Obsesionado por controlar a Alberto Contador no se percató de la existencia de Cadel Evans. De tanto mirar y vigilar al ciclista de Pinto se olvidó de que en el pelotón estaba el tercer hombre y quien, definitivamente, le quitó la victoria del Tour.

Una prueba como el Tour exige estrategia. Los hermanos Schleck hubo momentos en que pareció que la llevaban  bien aprendida y seguida a rajatabla. Trataron de eliminar a Contador y lo consiguieron aunque para ello contaron con una serie de circunstancias favorables. Y fue inútil.

Al ciclista español le perjudicó haber corrido el Giro, padecer varias caídas, quedarse cortado y perder más de un minuto en la montonera, padecer molestias en una rodilla, y también, carecer de un equipo con fortaleza suficiente para arrastrarle en los momentos de debilidad.

Los Schleck consideraron que con dominar a Contador tenían bastante. Andy se sintió fuerte cuando consiguió dejarlo de rueda y sacarle mas diferencia. Todo parecía color rosa.

El Tour hay años en que es cosa de más de dos. Con ello no contaron los hermanos luxemburgueses, quienes se habían hecho a la idea de subir al podio de los Campos Elíseos como uno y dos. Y llegó el australiano Cadel Evans, el tercero en discordia, y dio la estocada definitiva en la etapa contrarreloj.

Hasta entonces, el ganador se había mantenido en los primeros puestos, respondiendo a los ataques, pero sin crearlos. En la contrarreloj mostró superioridad absoluta y se enfundó el jersey de líder.

Andy Schleck es segundo por tercera vez. Es  la versión luxemburguesa de Raymond Poulidor, la eterna imagen del segundón.