Argentina cae ante Uruguay

Argentina llora porque sabe que Uruguay “está de joda”. Los argentinos, tan aficionados a los “cantitos” en los estadios tienen repertorio para toda clase de acontecimientos victoriosos. Para lo contrario no valen los versos, sino las reacciones violentas. Nadie esperaba que en la Copa América Uruguay volviera a protagonizar un acontecimiento similar al del “Maracanazo”.

Esta vez no ha sido en la final mundialista como ocurrió en 1950, cuando el capitán Obdulio Varela puso en silencio al mayor estadio conocido con el balón debajo del brazo camino de la posición de un juez de línea. Acababa de marcar Brasil y aquella actitud hizo pensar que había habido alguna anomalía y el estado enmudeció. Luego llegaron los goles de Chiggia y Schiaffino.

En Argentina no hay silencio porque en los medios informativos se clama contra su selección. Jugaba en casa y tenía la irrefrenable ambición de ganar la Copa que tantas veces ha conquistado fuera. Uruguay volvió a mostrar su capacidad de lucha y aunque hubo que llegar a los penaltis dejó a los anfitriones en la cuneta.

Uruguay y Argentina son dos países que, futbolísticamente, viven de la exportación y de ahí que ensamblar sus selecciones cueste muchos disgustos. Argentina no ha encontrado fórmula adecuada. Vivir a las genialidades no basta. Creer que un solo futbolista, en este caso Messi, lo puede resolver todo es error.

Uruguay siempre está formada por jugadores luchadores, inasequibles al desaliento. Parece que había sido olvidado su brillante papel en el Mundial de Suráfrica y en Argentina ha vuelto a dar señales de poderío.

La Copa América está proporcionando sorpresas y no es la eliminación de Argentina la más sorprendente. También Colombia cayó con Perú, Venezuela ha crecido considerablemente y Brasil ha sufrido para seguir adelante.

Si los brasileños triunfaran ya veo algún titular en España: cayó Messi, pero triunfó Neymar.

 


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