Revolcón jurídico a los huelguistas de la Liga de Fútbol

La Liga de Fútbol Profesional la preside actualmente José Luis Astiazarán, otro vasco como Ángel María Villar quien en lugar de dedicarse a su bufete ha encontrado en el fútbol la mejor de sus inversiones. Astiazarán dejó a la Real Sociedad en “braulias” y, pese a ello, fue elegido para dirigir la patronal balompédica. Ayer le dio un revolcón jurídico la jueza del juzgado número 63 de Madrid, doña Purificación Pujol

Al presidente de la Liga le debió parecer que por el simple chantaje de anunciar huelga en la próxima jornada de Liga, en Primera y Segunda, iba a obligar al Gobierno de España a derogar una ley aprobada por el Parlamento español en 1997. (La Ley Cascos). Tal pretensión, incompresiblemente apoyada por catorce clubes de Primera, era salida de pata da banco. Auténtica patochada.

La transmisión televisiva de un partido semanal en abierto es singularidad española. No ocurre en los países vecinos con los que futbolísticamente nos hombreamos. Lucha por ello es lógico y debe hacerse por los medios pertinentes. Creer que una ley se deroga al grito de “a mí el pelotón Sabino que los arrollo” es estupidez impropia de gentes que, entre otras razones, han estudiado Derecho.

Los seis discrepantes, Villarreal, Sevilla, Athletic Club, Real Sociedad, Zaragoza y Espanyol, partidarios de no modificar el calendario de Liga, le han ganado el pleito a la Liga y clubes que votaron a favor de la huelga. Juan de Dios Crespo, prestigioso abogado, reconocido internacionalmente en asuntos deportivos, les pisó la guitarra y la jueza así lo entendió.

A la Liga, además de perder el pleito, le tocará pagar las costas. Si Astiazarán quiere convertirse en el Robin Hood del fútbol puede comenzar por conseguir que el reparto de los dineros televisivos se haga de modo acorde a lo que se lleva en Europa.

En los países aledaños no hay partido en abierto, pero tampoco hay el atropello del reparto de los derechos de imagen. En este asunto ha tomado la delantera el Sevilla y si el resto de componentes de Primera no se avienen a alimentase con las hierbas que otro arrojó, deben luchar por lo que también son sus derechos.

La Liga la juegan veinte y no es de recibo que entre los grandes y los pequeños haya bastante más de cien millones de euros de diferencia en derechos. La Liga la juegan todos y Madrid y Barça no gozarían del privilegio actual si los demás optaran, también como en Europa, repartir no sólo solidariamente, sino con justicia.