En Granada, España en partido de competición

La selección española de fútbol ha vivido meses de entusiasmo general. Seleccionador, jugadores y Federación han recibido toda clase de parabienes y ha habido para todos premios económicos derivados de contratos publicitarios. Todo han sido plácemes excepto lo partidos amistosos disputados que no tuvieron los resultados apetecibles y en los que la imagen de los campeones no mantuvo el nivel mundialista.

Hoy toca volver a la competición. En Granada, ciudad que con el equipo recién ascendido a Segunda ha recobrado parte del viejo entusiasmo de los años de Primera, juega España frente a Chequia en partido clasificatorio para la próxima Eurocopa, título que habrá que defender.

En esta competición, España lidera el grupo de cinco selecciones. Chequia es la segunda y a tres puntos de España. Escocia y Lituania suman cuatro y Liechtenstein no ha puntuado. El equipo español se juega en seis días el liderato inamovible.

Hoy, ante Chequia, puede afirmar y aumentar la diferencia con el segundo y el martes de la próxima semana jugará en Lituania donde otro triunfo dejaría sentenciada la clasificación. El equipo nacional debe llegar al 2012 en Ucrania y Polonia, sedes conjuntas, con los deberes hechos con mucha antelación.

El otro adversario importante, Escocía, ya fue derrotado en Glasgow (2-3) y tendrá que venir a nuestro campo en el próximo octubre cuando todo esté resuelto. El panorama no es mismamente preocupante. Lo sucedido en Argentina y Portugal fue puro accidente producto del absurdo calendario montado por la Federación cuyos intereses estaban en hacer caja y formar piña para la sede mundialista que no se alcanzó y ganó Qatar.

Vicente del Bosque ha recurrido a los clásicos y únicamente ha tenido que forzar la formación de la defensa por la lesión de Puyol. Arbeloa pasará a la banda derecha y Sergio Ramos ocupará el centro de la zaga con Piqué. Delante, ausente también Pedro, podrán jugar juntos Villa y Torres.

El partido debe demostrar que la selección española es distinta cuando los partidos son de competición. La imagen de supercampeona no puede sufrir nuevo tropiezo.