La Liga de Fútbol se empecina en convocar huelga

Sería auténtica ironía que los trece clubes de Primera entre los cuales están quienes tienen la sartén por el mango y el mando también, llevaran a cabo la huelga que han anunciado para la jornada del día 3 de abril. La votación 13 a 7 no puso sobre la urna la auténtica realidad.

Villarreal, Sevilla, Athletic Club, Málaga, Zaragoza, Espanyol y Real Sociedad votaron en contra. Casualmente son quienes han dicho no desde el principio al reparto de beneficios de los contratos de televisión, fórmula que ha promovido el Real Madrid.

Quienes apoyan el paro lo hacen fundamentados en el hecho insólito en Europa de que solamente en España hay obligatoriedad de televisar en abierto un partido cada semana. El trágala lo institucionalizó en 1997 el vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez Cascos (El Disidente) y los clubes reclaman con justicia que tan singularidad desparezca.

El 3 de julio de 1997 fue aprobada la “Ley Reguladora de las Emisiones y Retransmisiones de Competiciones y Acontecimientos Deportivos”. El fútbol fue considerado espectáculo de “interés general” y fue decisión gubernamental sustentada en la inconveniencia de la guerra de televisiones. Los clubes, entonces, no movieron un pie contra la norma.

Los clubes, salvo cuatro, son sociedades anónimas y no parece normal que sobre este tipo de empresas exista una particularidad tan excepcional. No creo que se aceptara que los cines y teatros, pongamos por caso, tuvieran que ofrecer funciones de puertas abiertas, o sea, sin taquilla.

Los clubes han hecho bien en replantear la cuestión aunque lo ha sido echando un pulso al Gobierno en lugar de agotar las posibilidades de acuerdo. Tal ley no puede ser anulada mientras se toma café.

Afirman los partidarios del paro que la devolución del derecho les permitiría mejor contrato televisivo y, consecuentemente, mejores ingresos y más posibilidades para pagar las deudas a Hacienda y Seguridad Social. Como diría Nicolás Redondo, mienten y lo saben.

Cada vez que la Administración les ha hecho una gracia han acabado ciscándose en ella. Las deudas, a pesar de los planes de saneamiento, han ido en aumento. Ni percibir más dineros de las quinielas, ni obtener más ingresos en televisión y publicidad ha servido para ajustar la contabilidad de los clubes.

Sabiendo que la Ley que obliga a televisar en abierto no puede ser anulada a bote pronto no se comprende que la Liga se empecine en la huelga. En la batalla dialéctica quienes han hecho las declaraciones más sensatas han sido Fernando Roig, presidente del Villarreal y su consejero delegado José Manuel Llaneza. Club modesto, pero tercero en la Liga.