El Madrid pide excusas por un escándalo que le implica

Era costumbre madridista crear una polémica para ocultar un problema interno. Hemos vuelto donde solíamos. En el Madrid entró pánico, para mí infundado, por al visita del Olympique de Lyon y por el deseo irrefrenable de cruzar Rubicón de los octavos de final, un estratega puso en marcha el ventilador de la mierda, aunque solamente en grado de sospecha.

Para aventar la teoría de que el Valencia que conquistó dos Ligas y una Copa de la UEFA con Rafa Benítez de entrenador, y el Barça de los siete títulos ganaron y ganan apoyados por la ayuda de medicamentos perseguibles, se buscó al tonto inútil de turno con el fin de que se hablara de dopaje en vísperas de la visita del equipo francés al que en siete ocasiones no se le ha ganado ninguna.

El entrenador del equipo, por si ocurría lo impensado, dijo que si este año no se gana la décima copa de Europa será al que viene. Mourinho se puso la venda como si el Olympique fuera el de años atrás contra el que no pudo ni siquiera Cristiano Ronaldo, quien aceleró su recuperación para llegar en condiciones al partido.

Las vísperas del trascendental encuentro, trascendental porque estaba en juego la aspiración de romper con la desgracia de años anteriores, se vieron difuminadas porque la acusación de dopaje hacia Valencia y Barcelona lo que levantó polvareda tal que obligó al presidente del Madrid, Florentino Pérez, a llamar a sus colegas de los clubes acusados para jurar que no tenía nada que ver en el asunto.

La historia nació en el club porque de otra manera no puede entenderse que se quieran pedir más y mejores análisis que los que se hacen ahora. Es también una forma de dudar de los laboratorios españoles que, científicamente están muy bien considerados en el extranjero.

Quien le sopló la pretendida noticia exclusiva al turiferario radiofónico debió pensar lo que hacía. Lo que no podía presuponer el radiofonista, manipulable como se ha demostrado, y tonto para vender arena, era que el asunto acabara con una querella contra la emisora episcopal, que dada la irregular manera de querer marcarse tantos le acabará poniendo en solfa.

El fútbol también está sometido a controles antidopaje aunque no de manera tan exhaustiva como atletismo y ciclismo. También se ha dado algún positivo y se ha castigado al infractor. El año pasado, según datos del secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lisawetzky, en Francia se hicieron 557 controles y en España 1164.

Barcelona y Valencia aportaron un buen número de futbolistas a la selección española y a otras participantes en el Mundial. Nadie dio señales de haber sido sometido a algún tipo de dopaje. El escándalo se sirvió en bandeja a quien, hambriento de fama, quiso ser protagonista por encima del Madrid-Olympique de Lyon y de Mourinho.